Ya me he registrado:

Recuperar contraseña

Ver tu carrito

Pantallas contra libros: la tormenta perfecta continúa perfeccionándose. Jaime Fernández

Pantallas contra libros: la tormenta perfecta continúa perfeccionándose. Jaime Fernández

La Feria del Libro Antiguo y de Ocasión de Madrid, que se celebra a comienzos de la primavera y del otoño en el céntrico Paseo de Recoletos, es una excelente oportunidad para buscar libros normalmente descatalogados y a un precio accesible a cualquier bolsillo. Librerías madrileñas y de otras capitales del país encadenan sus casetas en los distintos tramos del paseo hasta la plaza de Cibeles. Un lugar envidiable para cualquier comerciante.

Desde hace muchos años visito esta feria. La recuerdo con las casetas abarrotadas de curiosos que se agolpaban a la caza del libro que les había llamado la atención. A veces era imposible hacerse un hueco entre aquella reducida multitud. Casi siempre había que pasar de largo ante numerosas casetas hasta dar con una en la que ojear los libros con cierta desenvoltura. Pues bien, en los últimos años he observado un progresivo descenso de público en la feria. Ahora es posible visitar las casetas sin molestia alguna, aunque en los fines de semana estén más frecuentadas. Los visitantes más jóvenes tiene alrededor de 40 años.

Una tarde de sábado en que acudí a la feria de esta primavera me encontré con un espectáculo un tanto extraño: una fila de personas, en su mayoría jóvenes de ambos sexos, sentados en los bordillos de las zonas ajardinadas que se extienden a lo largo de uno de los tramos del paseo, enfrente de las casetas casi desiertas, leyendo el libro que se supone acababan de comprar. Estaban tan concentradas en la lectura que ni el tráfico de coches ni los ruidos propios de la ciudad lograban distraerlas (tampoco escuchaban música por los auriculares). Pasaban las páginas con cierto apresuramiento, embebidas por el pasaje que estaban leyendo. Aquel sitio parecía más una biblioteca al aire libre que un lugar de esparcimiento.

En este breve relato que acabo de hacerles hay una verdad y una mentira. Quizá los lectores más avezados las hayan distinguido. La verdad es que las casetas de la feria estaban prácticamente desiertas. La mentira es que las personas sentadas en los bordillos de las zonas ajardinadas no estaban enfrascadas (¡que verbo más hermoso para definir la actividad lectora!) en la lectura de ningún libro sino…en las pantallas de sus teléfonos móviles.

No era el fantástico Yelmo de Mambrino, o sea, libros, lo que veían mis ojos en las manos de aquella gente, sino la vulgar bacía de barbero, o sea, los teléfonos móviles que sus usuarios miraban extasiados, como a una nueva deidad. Si hubiese estado en mi pellejo, hasta el pobre Don Quijote habría tenido que rendirse ante la evidencia, con lo cual Sancho Panza se habría visto privado de la oportunidad de inventar una palabra conciliadora pero de imposible traslación a la realidad: el libromóvil.

Seguir leyendo en el blog En lengua propia de Jaime Fernández.

 

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura, DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.

Las fajas de los libros, esas intrusas. Cristian Vázquez

Las fajas de los libros, esas intrusas. Cristian Vázquez

Las fajas, esas tiras de papel que rodean a los libros con el objetivo de llamar la atención de los posibles compradores, son cada vez más frecuentes y enormes. Quizás en el futuro las tapas carezcan de ilustraciones, como sucedía con los libros antiguos. Todo será faja.

1

La conjura de los necios, la extraordinaria novela de John Kennedy Toole, fue publicada en Estados Unidos en 1980, más de una década después del suicidio de su autor. Un año más tarde ganó el Premio Pulitzer; en mayo del año siguiente fue publicada en español, por Anagrama. Fue un éxito notable: en diciembre de 1983, diecinueve meses después de la primera edición, el sello de Jorge Herralde lanzaba la decimotercera. Incluía una faja —esa tira de papel que rodea al libro con el objetivo de llamar la atención del observador— que lo aclamaba:

¡13.a edición!

“Un libro extraordinario”

“Incesante hilaridad”

“Si se quiere comenzar el año acudiendo no a un libro bueno sino a uno excepcional, ese tiene que ser LA CONJURA DE LOS NECIOS”…

Un ejemplar de esa decimotercera edición de Anagrama es el que tengo en mi biblioteca. Lo compré usado, hace más de diez años. Quien(es) lo había(n) poseído antes de mí durante casi un cuarto de siglo no le había(n) quitado la dichosa faja. Yo tampoco lo hice en todo este tiempo. Permanece, amarillenta, ajada, medio rota, ocultando parte de la clásica ilustración de Ed Lindlof en la portada. Me pregunto: ¿por qué esa faja sigue ahí?

 

2

La faja es un elemento curioso. No es parte del libro, aunque de algún modo sí lo es. Podría no estar, pero a veces está. Está para irse: casi siempre termina en la basura. Aunque puede tener otros usos. “Nunca he comprado un libro por su faja —señala el escritor Sergio del Molino—. Los he comprado a pesar de sus fajas. Los desfajo nada más pagarlos y, si no tengo marcapáginas, doblo la faja y la uso como tal sin leerla”.

El grupo de los detractores de las fajas es numeroso, e incluye a muchos libreros. La librería pamplonesa Deborahlibros se declaró en enero de 2017 “espacio libre de fajas”. “Los libros aquí no están enfajados —decía un papel pegado en la fachada en esos días— sea cual sea su edición, autor(a) premiado(a) o digan de él lo que quieran en el Babelia o en el New York Times. En caso de duda, pregunte a la librera. Nota: Guardamos todas las fajas en una caja, puede usted llevarse la que más le guste”.

Otros escritores, apunta Del Molino, proponen intercambiar las fajas. “Colocar la que dice ‘Una conmovedora historia de lucha bajo el nazismo’ en el último de Mario Vaquerizo y la que dice ‘La mejor guía de mindfulness’ en los diarios de Anna Frank. Por ejemplo. El librero —y yo con él— sostenía que la mayoría de los compradores no se iban a dar cuenta”.

Seguir leyendo en Letras Libres.

 

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura, DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.

Javier Pradera: los mejores oficios del mundo. Hugo Vargas en Nexos

Javier Pradera: los mejores oficios del mundo. Hugo Vargas en Nexos

Javier Pradera se hizo editor por necesidad.

Su vocación inicial fue la abogacía, carrera en la que logró titularse en 1955, pero su militancia en el Partido Comunista de España —al que ingresó por amistades como la de Federico Sánchez / Jorge Semprún— lo llevó a prisión en dos ocasiones. La primera en 1956, por su participación en las manifestaciones contra la dictadura y de la que logró salir más o menos indemne, y la de 1958 que le costaría su puesto de profesor universitario y la prohibición de ingresar al Colegio de Abogados y ejercer esa profesión.

Gabriel Tortella, ex compañero universitario, le tendió la mano y lo llevó a la editorial Tecnos donde se inició como agente comercial. Gracias a ello conocería a Arnaldo Orfila Reynal, director general del Fondo de Cultura Económica. Don Arnaldo no se arredraba ante nadie y había ido a España para desafiar a la censura dictatorial ofreciendo los libros color naranja del Fondo.

Y, por supuesto, se vendían. El FCE necesitaba, pues, una casa en Madrid, que no sólo distribuyera los libros mexicanos, sino que publicara autores españoles.

Era irónico que el Fondo hubiese nacido gracias a la negativa de Manuel Aguilar de publicar una colección de 50 libros sobre economía propuesta por Daniel Cosío Villegas en un viaje ex profeso a Madrid. Frustrado, Cosío regresó a México, gestionó los apoyos necesarios y fundó la más importante editorial latinoamericana: el Fondo de Cultura Económica.

Ya como gerente del Fondo en España, Pradera se entregó a una inagotable labor de gestión comercial: habla con libreros, con críticos, establece contactos con revistas como Ínsula,Índice, Destino, Triunfo y con diarios como el Abc y La Vanguardia; organiza mesas redondas con Seix Barral para promover la literatura latinoamericana, y pone en marcha un premio para las mejores tesis doctorales de economía. A Pradera también le ocupa mucho tiempo negociar con los censores. Logra introducir la historia del pensamiento socialista, de Cole, y debe pelear duramente para que se distribuyan Alfonso Reyes, Manuel Altolaguirre, El asalto a la razón, de G. Luckács, y algunas obras de E. Fromm y L. Febvre. Pero fracasa con las obras de Max Aub, Moreno Villa o Libertad bajo palabra, de Octavio Paz.

Seguir leyendo en Nexos.

Comprar libro.

Leer un fragmento.

 

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura, DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.

El libro y la lectura en tiempos de AMLO. Alejandro Zenker

El libro y la lectura en tiempos de AMLO. Alejandro Zenker

Un nuevo gobierno trae consigo oportunidades de cambio en muchos terrenos y, siendo el del libro, la lectura y la gestión cultural lo que desde el punto de vista profesional más me inquieta, he estado imaginando diversos escenarios que podrían cambiar para bien el maltrecho panorama que hemos estado viviendo. Sé que suelen prevalecer los muchos intereses que impiden que vivamos en México una verdadera transformación cultural —y editorial— como la que tan urgentemente necesitamos. Sin embargo, soñar nada cuesta, como tampoco cuesta proponer. Por eso les comparto algunas notas, reflexiones en proceso de maduración, sobre los cambios que creo urgentes, convenientes, necesarios en materia educativa, cultural y particularmente editorial.

Educar para la diversidad
Parto del replanteamiento por parte de AMLO y de su equipo de la “Reforma Educativa” impulsada en el presente sexenio, de la cual se derivó la exigencia de evaluar al magisterio. Evaluarlo no está mal, se plantea. La pregunta es: qué vamos a evaluar. Hay, detrás del cuestionamiento, un razonamiento muy interesante. Hoy en día lo que se busca es educar atendiendo a la diversidad. El mundo es muy diverso, y atrás han quedado los totalitarismos que buscaban crear ciudadanos amoldados a las ideologías de los gobernantes. El ser humano nace con infinidad de capacidades, algunas más desarrolladas o susceptibles de ser estimuladas que otras. De allí que existan modelos educativos que buscan precisamente apoyar al alumno según sus circunstancias, según sus aptitudes y necesidades. Educar para esa diversidad requiere maestros bien formados que sepan detectar precisamente esas capacidades especiales. Maestros que, en efecto, no pueden ser formados ni evaluados a rajatabla. Allí es donde entra el tema del libro de texto.

El libro de texto y la diversidad
Conocemos bien las razones por las que surgió el libro de texto único, gratuito y nacional. Constituyó un parteaguas en la educación en México sin el que no se entendería quizás el avance en el combate al analfabetismo y el mejoramiento del nivel educativo de la población. Sin embargo, creo que ya superamos en buena medida esa etapa y que el libro de texto único se ha convertido en un obstáculo en muchos sentidos, más que en un acicate para el progreso. Adicionalmente, al convertirse el Estado en editor que monopolizó durante tanto tiempo el libro de texto, frenó el desarrollo de la industria editorial y nunca implementó mecanismos para, al menos, propiciar una vinculación entre libro de texto y circuito del libro

Seguir leyendo en el blog de Alejandro Zenker.

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura, DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.

Vida, cultura y Constitución. Manuel Borrás. Infolibre

Vida, cultura y Constitución. Manuel Borrás. Infolibre

Intervención de Manuel Borrás, editor del sello Pre-Textos, en el ciclo La Constitución que queremos, organizado por CC.OO. de León y la Fundación Jesús Pereda, el pasado mes de mayo.

Aunque no soy un entendido en leyes y menos aún experto constitucionalista, yo centraría mi reflexión en torno al artículo 44.1 de la vigente Constitución española, que reza como sigue: “Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho”. Es nuestra responsabilidad como ciudadanos cuidar por que ese compromiso expreso que compromete a los poderes públicos sea una realidad y no un mero adorno de cara a la galería, es decir, a esos ciudadanos que los poderes públicos dicen representar.

 El acceso a la cultura pasa irremediablemente por la educación. No hay pueblo educado que sea inculto, ni pueblo inculto que no sea maleducado. Yo, como individuo comprometido con el mundo del libro, puedo sostener que no hay acceso a la educación sin acceso a la lectura. Este debería ser un derecho contemplado en todas las constituciones.
Y si el acceso a la cultura pasa necesariamente por la educación, deberíamos empezar a saber exigir, como ciudadanos consecuentes, que la formación de los maestros sea de lo más exigente y del más alto nivel posible. Hay maestros en verdad admirables en nuestras escuelas, pero es de todo punto imprescindible que absolutamente todos estudien la mejor pedagogía posible para que nuestros hijos sean educados con el nivel y rigor que requieren los tiempos en que vivimos. No hay que olvidar que desde la Antigüedad al maestro no sólo se lo consideraba mentor, sino también seductor. Es decir, era aquel a quien competía crear estados de perplejidad en sus discípulos a fin de poder transmitirles con mayor eficacia el conocimiento.A la luz de una globalización en perpetuo desarrollo, la idea de contribuir a un mejor entendimiento a través de los libros cobra en nuestra sociedad cada vez mayor peso.

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura, DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.

Reseña en Libros de Cíbola de Octave Uzanne: El fin de los libros y otros cuentos para bibliófilos (Trama Editorial)

Reseña en Libros de Cíbola de Octave Uzanne: El fin de los libros y otros cuentos para bibliófilos (Trama Editorial)

No es infrecuente encontrar en la literatura decimonónica personajes obsesos con los libros hasta la locura. Seguramente fue Charles Nodier, con su relato de 1831 El bibliómano, quien inició este curioso género literario sobre la bibliofilia y sus extrañas manías, y que posteriormente cultivaron numerosos escritores europeos entre los que descuella, por su erudición y calidad literaria, el escritor borgoñés Octave Uzanne.

Uzanne fue un conocido editor, cronista de la vida social parisina, profundo connaisseur de la moda femenina de su tiempo y un reputado bibliófilo, apasionado por encima de todo de las bellas encuadernaciones. Además de sus muchas colaboraciones en prensa, le debemos al menos nueve estudios serios sobre bibliofilia y encuadernación (en España está publicado La encuadernación moderna, artística y caprichosa, Editorial Point de Lunettes). Octave Uzanne se movió en los círculos del decadentismo literario, junto a amigos artistas, escritores y bibliófilos como Jean Lorrain y Remy de Gourmont.

Octave Uzanne ha pasado a la historia literaria precisamente por sus dos colecciones de relatos que tienen la bibliofilia como tema esencial: Caprices d’un bibliophile (1878) y Contes pour les bibliophiles(1895). Este último es el elegido por la editorial Trama para su colección Largo recorrido, y hay que decir que el acierto ha sido total; pocas veces se puede encontrar una colección de cuentos tan compacta y tan bien escrita. Partícipes de la gran tradición del relato francés de la época, estas piezas no desmerecen en nada a las obras de algunos de sus contemporáneos como Villiers de l`Isle-Adam, Barbey d’Aurevilly o Jean Lorrain.

La cuestión del fin de los libros y su completa transformación fue tratada aproximadamente hace dos años en Londres por un reducido grupo de bibliófilos y eruditos, en el trascurso de una velada memorable, cuyo recuerdo quedará, sin duda, grabado en la memoria de cada uno de los asistentes.

Seguir leyendo en Libros de Cíbola.

 

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura, DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.

La colección como objeto (y sujeto) editorial. Christine Rivalan Guègo y Miriam Nicoli

La colección como objeto (y sujeto) editorial. Christine Rivalan Guègo y Miriam Nicoli

Rivalan Guégo, Christine; Nicoli, Miriam (eds.). La colección: auge y consolidación de un objeto editorial (Europa/Américas, siglos XVIII-XXI). Bogotá: Universidad de los Andes: Universidad Nacional de Colombia, 2017. 347 p. ISBN 978-958-774-512-2.

La idea de colección presenta una historia que, a través del prisma de los diccionarios españoles, muestra algunos rasgos de evolución notablemente interesantes. El Diccionario usual de la Real Academia Española, de 1780, definía la colección de manera general como «El conjunto de varias cosas, por lo común de una misma clase, como el de escritos, medallas, mapas & C.». Un siglo más tarde, Elías Zerolo en su Diccionario enciclopédico de la lengua castellana, de 1895, daba una definición editorial del fenómeno como «Colección de libros o tratados análogos o semejantes entre sí, ya por las materias de que tratan, ya por la época o nación a que pertenecen» (bajo la entrada «biblioteca»).

El libro del que ahora nos ocupamos se enmarca, de manera magistral, en el análisis de esos cambios que convierten a la colección editorial en un objeto de estudio que permite conocer esas «semejanzas» entre libros editados en un sello que se reúnen por motivos muy variados. En La colección: auge y consolidación de un objeto editorial, sus editoras, Christine Rivalan Guégo y Miriam Nicoli, logran reunir un ramillete de estudios que abarca un notable ámbito geográfico y cronológico, desde el siglo XVIII al XXI. Desde una visión global del fenómeno de la colección editorial, aunque centrado en gran medida en Europa y las «Américas», pero con algunos ejemplos espigados en los textos que permiten conocer otros casos de Japón y otros lugares.

El libro es una traducción de la edición francesa de 2014. Se inicia con un breve prólogo de Jean-Yves Mollier y una introducción de las editoras que ofrece la justificación de la reunión de trabajos y da pie a un reconocimiento del libro de Isabelle Olivero, un aspecto que todos los investigadores del mundo editorial compartimos, su L’invention de la collection fue un ejercicio notable de análisis y erudición que nos ha despertado el apetito de saber más sobre este fenómeno editorial en el caso español y latinoamericano.

El libro La colección permite entrar al terreno de las colecciones editoriales contemporáneas y ofrece elementos para comparar estrategias diferentes. El interés despertado en los estudios literarios por los elementos que rodean al texto está en algunas de las preguntas que este libro intenta responder. También hay interesantes perspectivas de estudio del papel del editor en el proceso de elaboración de un producto comercial destinado a una cultura de masas. La variedad y riqueza de enfoques de los especialistas que intervienen refleja las renovadas perspectivas de estudio de la colección entendida como un elemento sustantivo de las estrategias editoriales.

Seguir leyendo en el blog de l’Escola de Llibreria.

 

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura, DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.

Leyendo... Infobibliotecas

Leyendo… Infobibliotecas

Selección de fotografías de la serie On reading de Steve McCurry.

Serie completa en su web.

Éstas se las hemos tomado prestadas a los amigos de Infobibliotecas.

Sri Lanka

Thailandia

Tibet

Yugoslavia

Thailandia – Francia

Italia

Kabul

La Habana

Kuwait

Italia

Burma-India

Thailandia

Afganistán

 

Camboya

India

Kuwait

Kabul

India – Yemen

India

Sri Lanka

Sri Lanka – Venecia

Yemen

India

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura, DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.

Grandes coincidencias y alguna divergencia entre dos libreros. Josep Cots, de llibreria Documenta

Grandes coincidencias y alguna divergencia entre dos libreros. Josep Cots, de llibreria Documenta

Thorel,  Christian. Tocar, dudar, hojear. La librería Ombres Blanches. Pról., Jordi Soler. Trad., Gabriela Torregrosa. Madrid: Trama, 2018. 83 p. (Tipos móviles; 25). ISBN 978-84-945692-7-2. 15 €.

Los responsables de este blog me han vuelto a proponer que comentara las memorias de un librero, en este caso Christian Thorel, un gran librero de una pequeña librería llamada Ombres Blanches, que ha sido capaz de levantarla y convertirla en una de referencia en el centro mismo de Toulouse. Supongo que me han hecho la propuesta por segunda vez porque ven unas afinidades, una semejanza entre la trayectoria de él y la mía, la de un librero medio de Barcelona que intentó trasladar su librería del barrio gótico al corazón del Eixample hace cuatro años, con la ayuda imprescindible de Eric del Arco, mi socio junior, y parece ser que lo hemos logrado, de momento.

He encontrado, también, otro paralelismo: hay una relativa coincidencia de edades y de fechas: él nació en 1953 y yo en 1949. Él comenzó a trabajar en la pequeña librería que ya existía en 1979 y no toma el mando hasta 1981, mientras que yo me embarco en la creación de Documenta en 1974 y la inauguramos en 1975. Son unos cinco años de separación justificados por la distancia entre las dos fechas de nacimiento.

Christian Thorel cree que está predestinado y lo demuestra nada más comenzar el libro: su fecha de nacimiento coincide con la fecha de fallecimiento de un músico que él aprecia mucho: Prokófiev. Como el librero francés es amante del cine, al igual que yo, valora mucho su colaboración con Eisenstein, sobre todo en la extraordinaria película Alexandr Nevski. Pero, casualmente, Stalin murió el mismo día que el músico, el cinco de marzo de 1953. La gran noticia de la desaparición del dictador ahogó la del deceso de Prokófiev. Cree que la acumulación de hechos en esta fecha da una luz especial a su nacimiento; me parece que fue un día en que los astros tuvieron mucho trabajo. El día de mi nacimiento fue absolutamente anodino.

Durante su adolescencia, estaba destinado de entrada a estudiar ingeniería, pero lo arrolló un automóvil, tuvo que pasar nueve meses en el hospital, y aquí afloró su pasión por la lectura; salió del accidente y se produjo entonces un alejamiento de las certezas matemáticas y comenzaron los entusiasmos literarios, musicales, cinematográficos y políticos. Cuando cumplió veinte años, los libros lo llaman, dice literalmente, y decide contribuir a su presencia en el mundo de una manera decidida. Reconoce que, en una escapada a París, como las que hacíamos nosotros a finales del franquismo, descubrió el papel del libro como propagador de ideas.

Seguir leyendo en el blog de l’Escola de llibreria.

 

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura, DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.

 

Alí Chumacero: entre Cenzontle y Tezontle. Consuelo Sáizar en Reforma

Alí Chumacero: entre Cenzontle y Tezontle. Consuelo Sáizar en Reforma

Publicado en Reforma 9 Julio 2018

Los nombres de las colecciones de las editoriales se proponen dar rumbo y destino, claridad a los lectores y una definición del compromiso y la oferta de lectura que ofrece el editor. En el Fondo de Cultura Económica los nombres de las diferentes colecciones se han elegido con extremo cuidado y han dado pie a grandes historias. Por ejemplo, a principios de la década de los cuarenta, cuando el proyecto editorial empezaba a consolidarse, don Daniel Cosío Villegas propuso la creación de una nueva colección a la que se decidió nombrar Cenzontle, pensando en el pájaro de las cuatrocientas voces. El primer título contratado fue La rama viva, poemas de Francisco Giner de los Ríos; el manuscrito se compuso en linotipo -el sistema de producción entonces imperante- y se mandó a la imprenta. En algún momento, el jefe del taller llamó por teléfono a la editorial para decir que no entendía la letra en donde se detallaba el nombre de la colección. Al ruido estruendoso de las máquinas de impresión se sumaba el de las múltiples voces de la oficina y -por si fuera poco- las fallas de conexión de la línea telefónica. “¿Qué como se llama la nueva colección?”, “¿cómo?”, se escuchó preguntar en repetidas ocasiones al impresor, quien terminó entendiendo Tezontle. Así fue impresa, pues así había escuchado la palabra que con su acento castizo había dicho a gritos Bernardo Giner de los Ríos, el entonces jefe de producción.

Alí Chumacero contaba con enorme gracia esta anécdota, y concluía diciendo: “no hay que alarmarse: Nezahualcóyotl le cantó al cenzontle por sus cuatrocientas voces, pero también vagaba por los pasadizos que mandó construir en medio de las montañas, con esa roca ígnea que es el tezontle. Es decir, que las dos colecciones tienen como vínculo indisoluble a uno de nuestros poetas mayores”.

En 2003, Alí me sugirió una colección de textos breves. Había un antecedente, la Colección Fondo 2000, que -según me dijo- se quedó rebasada por el cambio de siglo. Aprobé el proyecto, y le propuse retomar el nombre de Cenzontle. Lo acogió con agrado, diría incluso que con emoción. Le pedí, además, que se hiciera cargo del diseño gráfico. Acompañado de Alejandro Valles, uno de los más conspicuos de sus discípulos, y con la colaboración de Joaquín Díez-Canedo Flores, el maestro Chumacero trabajó durante meses. Eligió una bellísima tipografía -la minion-, estudió con inmenso cuidado el interlineado -10 en 12-, el papel -un crema de noventa gramos-, y en un último impulso, amplió el medianil para darle más aire a la caja. Cruzar el atlántico, de José Luis Martínez (uno de los grandes directores del Fondo) apareció en 2004. Ese primer título también lo había elegido Alí.

Hoy celebramos el centenario de Alí Chumacero, gran poeta, hombre de letras y libros, bibliófilo y uno de los grandísimos editores del siglo XX mexicano. Recordarlo es evocar una de las mejores etapas de la historia de la edición en nuestro idioma.

 

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura, DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.