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Del blog al libro. Elena Rius y El síndrome del lector

Del blog al libro. Elena Rius y El síndrome del lector

Estoy recibiendo estos días muchas felicitaciones por la publicación de El síndrome del lector, el libro surgido de este blog. Me siento, cómo no, agradecidísima. Pero creo que debo a mis lectores más que agradecimiento. Algo de eso he intentado explicar en mi prefacio:

«Cuando se me ocurrió la idea de abrir un blog, lo hice pensando en que me gustaría compartir con otros lectores como yo algunas de mis reflexiones y experiencias. No se trataba, lo tuve muy claro, de hacer reseñas de libros, ni de explicar lo que me había gustado y lo que no. Eso, con mayor o menor fortuna, podía comentarlo con personas de mi entorno. Lo que echaba de menos -y lo que buscaba en este salto a la red- era encontrar almas gemelas que vibrasen del mismo modo que yo con la mera cercanía de la letra impresa, lectores voraces y todoterreno de esos cuya máxima felicidad se encierra entre las páginas de un libro. […] Gracias a Notas para lectores curiosos he podido constatar que no estaba sola en mis manías de lectora impenitente, que mis filias y tal vez alguna de mis fobias tocaban también de cerca a otras personas. Lectores cuya existencia de otro modo seguiría ignorando, bibliópatas de todo pelaje y de todas las edades, que residen a cientos o miles de kilómetros de mí. Pero que me son muy cercanos.
El blog también ha tenido consecuencias inesperadas. Entre comentario y comentario, entrada y entrada, algunos de mis seguidores se han convertido en verdaderos amigos. La mayoría han aportado opiniones enriquecedoras y unos cuantos incluso han aceptado mi invitación a colaborar. Mi mundo de lectora ha ampliado sus horizontes. Y, sobre todo, ahora sé que alguien está al otro lado, escuchándome.»

 

Lo que más valoro, lo que ha conseguido que, año tras año, siguiese publicando, buscando temas, rompiéndome a veces la cabeza para dar con el dato curioso, la reflexión original (o eso pretendía), la forma amena, ha sido únicamente la idea de que hay «ahí fuera» una serie de personas que comparten mis inquietudes y que merecen que yo les dedique mi tiempo y mi esfuerzo. Escribir un blog es, en este sentido, mucho más gratificante que escribir un libro.

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