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El prurito de un Editor. Erratas, de Marco Cassini por Marta Magariños

El prurito de un Editor. Erratas, de Marco Cassini por Marta Magariños

Vivimos en unos tiempos en los que la integridad está muy desprestigiada. Sé que suena apocalíptico y que, probablemente, este mundo de ahora no es tan distinto de los de antes. Casi seguro que esta primera frase es solo un indicador de que empiezo a no reconocer el mundo en el que vivo, vaya, que empiezo a envejecer. Así que lo que debería decir es que la integridad es un concepto que se ha valorado siempre de forma muy parecida, en general muy poco. Todos somos capaces de identificar compañeros o conocidos (pocas veces amigos, sino no lo serían) que tienen como metas valores que no entendemos en absoluto, personas que confunden la posición y el éxito con el desarrollo personal, que necesitan recompensas basadas en la cantidad por encima de la calidad. Personas con metas que no tienen que ver con proyectos personales concretos, sino con el éxito en general; éxito medido como número de personas a las que les gustas, influencia que tienes o dinero que ganas. De hecho, eso es uno de los “grandes valores” que caracteriza (y promueve) la era en la que vivimos: productividad, números, eficiencia, conseguir objetivos, cerrar temas, ser ejecutivo.

Y todos podemos estar de acuerdo en que ser productivo es algo positivo, y que sin un poco de ese sentido práctico se echan a perder vidas muy prometedoras. Vidas de muchos artistas que son incapaces de domar sus deseos y no pueden vivir como quieren. Vidas de maravillosos escritores que no consiguen apostar por hacer lo que más les gusta. Vidas de los que sí lo intentaron un poco y fallaron mucho –porque, no nos engañemos, intentarlo no es garantía de éxito, por mucho que se nos venda a la menor ocasión; “Querer es poder”, es un refrán peligrosísimo–. Pero tener como principal objetivo ser productivo o exitoso, escama mucho y devalúa al que lo luce.

Así que es refrescante encontrar un libro como Erratas, diario de un editor incorregible en el que el autor, Marco Cassini, nos deja la sensación, muy agradable, de que hay gente que sí tiene un proyecto propio, no basado en conseguir ese tipo de éxito, sino un proyecto que está basado en unos principios que no se salta tan fácilmente.

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