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Mariana Eguaras. Un estado de ánimo

Mariana Eguaras. Un estado de ánimo

Me llamo… Mariana Eguaras

Y en el sector del libro o como mera lectora se me conoce…
Por mi nombre. Si tengo apodo o mote aún no me he enterado, aunque sí lo tuve cuando realicé el Máster en Edición de la UPF: un editor amigo me bautizó como “Abuela” y él aún sigue llamándome así.
Me gusta leer porque…
Amplía horizontes, especialmente horizontes mentales. Porque a través de la lectura accedes a mundos a los que tal vez de otra forma no podrías llegar; aprendes, conoces, fantaseas, te trasladas a otras dimensiones… Me encanta que la historia de un libro me atrape, y si el libro logra cautivarme siento necesidad de devorarlo y lo leo –según las circunstancias– en el móvil, la tableta o el lector de tinta electrónico. Si es un libro impreso, está dentro de mi bolso para tenerlo a mano siempre, que para esto compro bolsos grandes.
Cuando tenía doce años quería ser…
Banquera, que no bancaria, o enfermera (“vacunaba” los rosales de mi madre con brebajes que preparaba yo misma, jeringuilla y aguja en mano). Ahora le tengo pánico a las agujas y a la vista está que sólo fueron fantasías infantiles.
Hoy soy…
Consultora editorial, que es una forma más elegante y decorosa de definirme que “mujer orquesta”. En esto he devenido por mi experiencia en el sector editorial, que se remonta a trabajar en editoriales y departamentos de publicaciones donde entre tres o cuatro personas hacíamos todo: contactar y contratar autores; idear y gestionar productos editoriales; corregir y reescribir manuscritos; plantear portadas; diseñar las publicaciones y maquetarlas; corregir pruebas a pie de imprenta; realizar promociones de las publicaciones; vender espacios publicitarios; llevar los ejemplares a destino; mas organizar algún evento; trabajar con páginas web y coordinar todas estas tareas para que salgan en tiempo y forma.
Cuando me toca contarle a un extraño en una boda por qué me gusta leer o ando entre libros le digo que…
Me gusta leer como a otra gente le gusta ver TV o hacer manualidades, porque me gusta. Si con alguno de los comensales la conversación da para extenderse y ahondar, bienvenida sea.
Sin embargo, en realidad mi día a día es más bien así:…
Mi día discurre, en diferente orden y entre mate y mate, realizando varias tareas: repaso, mediante el lector de feed, todos los blogs y secciones de periódicos que sigo, mas una rápida lectura a los titulares de la prensa. Extraigo y clasifico los contenidos para compartir en mis redes sociales y también en las redes sociales de los clientes con los que trabajo. Leo y contesto correos electrónicos; preparo y envío propuestas y presupuestos; reviso mi página web y la actualizo; anoto ideas que me vienen a la cabeza para escribir en el blog (la lista es larga); apunto cosas varias para hacer. Si toca reunión, presencial o vía Internet, prepararla y listar los temas a hablar. Según el trabajo que tenga entre manos, además de lo anterior, leer y trabajar sobre un manuscrito, maquetar algún libro o adaptar piezas gráficas, ir a trabajar al despacho de algún cliente, reunirme con escritores o quedar con algún colega o amigo para ponernos al día. Para no entumecer el cuerpo, intento ir tres veces por semana a nadar a la piscina que suelen terminar siendo sólo dos, y en verano ir a jugar a la paleta a la playa, que me queda a pocos metros de casa, o dar paseos en bici.
Lo más raro que me ha sucedido nunca fue cuando…
Estaba en una librería y de repente escuché que preguntaban por un libro había escrito y editado. Me pasó en La Formiga d’Or, del Barrio Gótico de Barcelona, con 1000 ideas útiles para el diseño del hogar. Me entró un cosquilleo en el estómago…
Y lo peor…
Tener que trabajar con gente inepta, gris, que sólo entorpece el trabajo, y con algún editor anquilosado. Experiencias de las cuales, por suerte, también se aprende mucho. Aprovecho a destacar lo mejor: las amistades que gracias al trabajo he cosechado y que hoy forman parte de mis afectos, tanto en Argentina como aquí en España.
Aún más, si te dedicas a lo mío la gente no dejará de tocarte las narices con…
Querer comentar contigo, que les des tu opinión y brindes sugerencias sobre el libro que han escrito o la propuesta que les ha hecho una editorial, reunirse contigo, etc., etc… de forma gratuita. Parafraseando a Sarmientohay que “educar al (posible) cliente”.
He perdido el entusiasmo por lo que hago cuando…
Algunas veces que me he desanimado cuando, mínimamente, las cosas no salen como quiero o espero, luego de ponerles mucho esfuerzo y dedicarle mucho tiempo.
Sin embargo, lo mejor de mi trabajo, sin duda, es…
El trabajo mismo: todas las posibilidades que hay de hacer cosas y la satisfacción de sacarlas adelante, de colaborar con otras personas para encontrar respuestas a sus inquietudes de comunicación, el placer de transformar las ideas en una realidad, de ayudar a escritores a publicar o promocionar su libro, y la posibilidad que el trabajo mismo me brinda de conocer personas muy valiosas y majas.
El mejor día que recuerdo en el trabajo fue cuando…
Un gran día fue cuando me confirmaron como consultora editorial fija del Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL), mientras hacía una sustitución maternal. Fue uno de mis mejores trabajos, aprendí muchísimo y me dio la posibilidad de conocer gente maravillosa. Incluso sigo colaborando con esta institución o con la sede madre, el BID, cuando lo necesitan.
Cuando quiero tomarme un descanso me dedico a…
Leer (libros, blogs, folletos, revistas, etc.), preparar comidas (y congelar para cuando no hay suficiente tiempo para cocinar), ver alguna de las series que sigo, jugar a videojuegos con palabras, quedar con amigos (face-to-face o por chat), y compartir salidas y tareas con mi pareja, como dar un paseo en bici por la ciudad o a pie por la sierra y hacer cerveza artesanal si estamos en el pueblo. Y viajar siempre que puedo y el bolsillo me lo permite.
Así es como veo el futuro de mi profesión…
Apasionante, con miles de cosas para hacer, para experimentar, para equivocarse y para acertar.
Eso sí, si un día logro jubilarme querré pasar el tiempo que me queda…
Haciendo muchas cosas, entre ellas, leer más, cultivar mi propia huerta, cocinar, viajar, navegar por la Red y disfrutar de mi familia y amistades; todo sin prisas. Prácticamente es seguir haciendo lo mismo, pero con más calma. Y de aquí a que me jubile algo más se me ocurrirá ¡que aún faltan muchos años para jubilarme!
El último libro que he leído ha sido…
He acabado ¡Influye!, de Enrique Alcat, publicado por Alienta.
Y lo conseguí en…
Fue un regalo de la agencia literaria Sandra Bruna.
Y el primero que recuerdo que leí fue…
No recuerdo exactamente cuál fue el primer libro que leí, pero sí la fascinación que me produjo la serie Elije tu propia aventura. A mis amigas de la infancia, del pueblo (nací en una pequeña localidad del centro de Argentina: Coronel Charlone), también les gustaba la colección y como no podíamos comprar cada uno todos los libros organizamos una especie de club, donde cada uno compraba dos o tres títulos y nos los íbamos prestando para así poder leerlos a todos. Recuerdo de forma nítida la lectura a la obligada hora de la siesta en verano: pegada a la ventana de mi habitación para aprovechar un resquicio de luz para leer. La bibliotecaria de mi escuela primaria fue una enorme influencia para mis hábitos de lectura, además del amor por los libros también nos inculcó el arte titiritero.
En mi mesilla tengo ahora para leer…
Dos libros: uno de vuestra editorial y otro de Ediciones B. Estoy casi terminando la relectura de El paradigma digital y sostenible del libro, de Manuel Gil y Joaquín Rodríguez, en el iPad, porque me resulta más práctico para hacer anotaciones. E intercalo con Detrás de la lluvia, de Joaquín Barrero, en formato impreso. Me encantaron los tres anteriores libros de este autor y éste va también por ese camino.
Para mis vacaciones -que este año serán a mediados de octubre- tengo, en formato impreso, la tercera novela de la trilogía Martín Ojo de Plata, de Matilde Asensi. Y en el e-reader Manuscrito en el tiempo y El retorno de los bardos, de Lucía Solaz, publicados por Sinerrata; y La tristeza del samurái, de Víctor del Árbol, publicado por Alrevés.
Me gustaría añadir que…
Agradezco la invitación a participar en este blog y felicito una vez más a la editorial Tramapor publicar títulossobre el quehacer editorial, muy en especial, por la excelente revista Trama&Texturas, que para mí es un referente invaluable de conocimiento del sector del libro.
Mi página web y blog: www.marianaeguaras.com
En Twitter me encuentras por @MarianaEguaras
Y en LinkedIn en el grupo de Editorial & Media 2.0.

Una respuesta

  1. Irma Calderon dice:

    Ah Mariana…cómo me gusta leer lo que publicas y cómo me siento identificada muchas veces,como por ejemplo en “lo mejor de mi trabajo…”.Creo que cuando amamos lo que hacemos , no es trabajo: es la alegría,los sueños y la pasión que se encuentran(suena como una frase hecha,pero es la realidad).Un abrazo desde Charlone, tu lugar de origen.

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