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Ramiro Domínguez Hernanz. Un estado de ánimo

Ramiro Domínguez Hernanz. Un estado de ánimo


Me llamo Ramiro Domínguez Hernanz
Y en el sector del libro o como mero lector se me conoce como Ramiro Sílex.
Me gusta leer porque es un método de estar infinitamente mejor de ánimo, de aprender cada día y sobre todo de hacer reflexiones que me lleven a sacar conclusiones más o menos certeras para vivir con una calidad de vida necesaria.
Cuando tenía doce años quería ser Jeremiah Johnson o un teniente británico en la India, ya veis.
Hoy soy editor, lector y libre pensador.
Cuando me toca contarle a un extraño en una boda por qué me gusta leer o ando entre libros le digo que en Eton, Óxford, Cambridge o Yale, los alumnos más aventajados y los mejor preparados son aquellos que leen, y a su vez les digo que para mi es una necesidad tan fuerte que sin la misma no podría tener mi cabeza bien.
Sin embargo, en realidad mi día a día es más bien así: Levantarme, desayunar, leer prensa digital, y si tengo la suerte ese día de tener un diario en papel, mejor; trabajar con libros, textos, corregir, ver las ventas, tener en cuenta la modernidad digital. Más tarde la necesidad del hombre al medio día, si es posible una siesta viendo animalitos, a la tarde a seguir leyendo, mirando pruebas, trabajando una cubierta, viendo los números. Ya a la noche a ser posible quedar con algún amigo, quedar con mi hija, cenar y el momento mágico por excelencia, que es la cama y sus lecturas varias; es decir los cinco libros que uno suele tener en la mesilla de noche de media.
Lo más raro que me ha sucedido nunca fue cuando atravesé una columna grande de humo en la autovía del este y no me choqué con ningún coche, ni nada, tal vez suerte o algo muy raro.
Y lo peor la muerte de mi hermano.
Aún más, si te dedicas a lo mío la gente no dejará de tocarte los huevos con “Pues los libros son muy caros”, “A mi me encanta leer…, ya sabemos lo que bien después…”, “¿Leer?, para qué…”, o el último día de trabajo alguien llamando para venderte un nuevo producto de alguna empresa eléctrica o telefónica.
He perdido el entusiasmo por lo que hago cuando al haber editado un excelente título con un trabajo enorme y ver que las ventas son muy escasas. Pero, lo que es el cerebro, uno siempre lo supera.
Sin embargo, lo mejor de mi trabajo, sin duda, es mi trabajo.
El mejor día que recuerdo en el trabajo fue cuando un lector me dijo que somos un referente en libros de historia.
Cuando quiero tomarme un descanso me dedico a ver buen cine.
Así es como veo el futuro de mi profesión incierto, pero como todo.
Eso sí, si un día logro jubilarme querré pasar el tiempo que me queda leyendo, viajando y tomando algún café en el Café de Flore.
El último libro que he leído ha sido “Tiempo de vida” de Marcos Giralt Torrente. Y lo leí en unos días.
Y el primero que recuerdo que leí fue “Sandokan”, me fascinó esa de lo indio y lo británico, con toques portugueses.
Me gustaría añadir que me lo he pasado muy bien haciendo este cuestionario.

Una respuesta

  1. Anonymous dice:

    Vuestra vida de editores, comparándola con la de otras personas es una vida de ensueño, la vida que le gustaría llevar a toda la gente que le guste la literatura.

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