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Adeu Eduard Miralles

Adeu Eduard Miralles

Conocimos a Eduard Miralles en distintos momentos vitales.

Sabemos, en mayo nos lo confirmó, que era un fiel y agradecido seguidor de nuestro boletín digital.

Carme Fenoll recordaba el artículo de Eduard Miralles que en su momento recogimos en este mismo blog.

 

Hoy y en la medida en que una parte del corazón de Trama siempre anda cerca de México queremos recoger el recuerdo de Eduard que desde allí nos acerca Victoria Contreras Peña.

Muchos amigos de Trama y de Eduard, Roberto, Xavi, Javier, Mikel, Pello, el otro Mikel, Carme… están dolidos y fastidiados como nosotros. Va también por ellos.

Eduard Miralles i Ventimilla (Barcelona 1961-2018): Vislumbrar las Opciones Estratégicas del Campo Cultural en la Vida Pública de los Países. Victoria Contreras Peña

Esta mañana en Ciudad de México, un querido amigo y colega de la gestión cultural de Medellín, Colombia, me dio la noticia de la muerte de Eduard Miralles, un reconocido profesional de la Gestión Cultural en el mundo.

 Conocí a Eduard Miralles en diciembre de 2003, durante el III Campus Euroamericano de Cooperación Cultural en Sevilla, España.

 Y aquí hago un paréntesis:

 Ese año yo había tomado una decisión muy relevante en mi vida profesional: Dedicarme profesionalmente a la Gestión Cultural.

Tenía menos de un mes que había renunciado a mi puesto público de la coordinación de asesores de un área de la Comisión Federal de Electricidad, compañía donde había laborado 8 años.

 En el año 2003, México no tenía muchas opciones para profesionalizarse en Gestión Cultural (hoy existen más de 20 programas entre licenciaturas, maestrías o doctorados en el país). Después de una búsqueda en internet encontré que Sevilla celebraría el III Campus de Cooperación Cultural. Como mi licenciatura la hice en Relaciones Internacionales, encontrar ésta opción me pareció un inicio magnífico como espacio de profesionalización. Con parte del dinero de mi liquidación, compré mi vuelo a Sevilla, me inscribí al Campus y llegué ahí sin conocer a ninguno de los profesionales que ahí se encontraban.  Lo cual fue irrelevante, pues los extintos Campus fueron un excelente espacio de aprendizaje y construcción de redes transnacionales de profesionales de la cultura, así que todas las posibilidades estaban por suceder…

 Durante los días del Campus, recuerdo bien cuando escuché la intervención de Eduard Miralles, hablando categóricamente de la Gestión Cultural y de las oportunidades de cooperación entre Europa y América Latina. Sobre el valor indiscutible de la variable cultural en el diseño de las políticas públicas y su implementación para solucionar aspectos de la vida social de nuestros países. De cómo los Estados y gobiernos deben apostar al crear sistemas sostenibles de Gobernanza Cultural con todos los actores de su ecosistema; a fin de mejorar las cadenas de valor de la cultura, impulsar la diversidad de expresiones y su respeto, la profesionalización, su intersección con otros sectores y mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Esa fue la primera vez que escuché una explicación integral de lo que significan la dimensión cultural en la vida de los países y la implementación de políticas culturales.

Seguir leyendo en Conecta Cultura.

Cerramos con una cita suya que debe seguir sirviéndonos de aviso a navegantes:

Del mismo modo que, a mediados del siglo XX, la explotación indiscriminada de los recursos naturales a lo largo de más de cien años, junto con la aparición de problemas globales como la contaminación primero y el calentamiento global o la perforación de la capa de ozono algo más tarde, dieron paso al surgimiento de una nueva conciencia ante el agotamiento de los recursos naturales y la necesidad de que la especie humana avanzara hacia un mayor respeto en su relación con el medio ambiente y con su entorno, probablemente uno de los grandes desafíos para la humanidad en el siglo XXI sea la gestación de esa nueva conciencia y mayor respeto hacia la segunda esfera de su existencia: la esfera de lo cultural. O de lo contrario, el empleo reiterado de la cultura como coartada, prescindiendo de cualquier lógica propia de lo cultural, puede acabar siendo un factor decisivo de mal desarrollo. (La cultura, de factor de desarrollo a pilar de la sostenibilidad)

A vueltas con la lectura. Eduard Miralles

A vueltas con la lectura. Eduard Miralles

Si se comparan con otras modalidades de espacios para la cultura las bibliotecas, a lo largo de su historia, han demostrado una elevada capacidad de adaptación al encargo efectuado desde sus políticas culturales de referencia. Así pues, han pasado de ser almacenes de libros custodiados con actitud más o menos policial a devenir verdaderos supermercados de servicios, con flexibilidad horaria y facilidades de préstamo, e incluso a transformarse en centros de recursos para el fomento de la lectura entre capas más o menos amplias de la ciudadanía.

Pero hoy parece que las bibliotecas están en crisis y que el entusiasmo de sus promotores y profesionales se orienta hacia otras tareas, ni mejores ni peores, sino sencillamente distintas. Ya sea porque los usuarios tradicionales no encuentran lo que buscan, o quizás mejor no buscan lo que encuentran ya en otras partes, porque los no usuarios no consiguen romper la pared de cristal que los aleja de la lectura, o simplemente porque la biblioteca se ha convertido en terreno abonado a otras lecturas (otros continentes y otros contenidos), la ingente inversión en servicios de lectura pública llevada a cabo en algunos lugares de España no concuerda con su limitado impacto en la mejora cuantitativa y cualitativa de las competencias lectoras entre la ciudadanía.

Mientras la asignatura pendiente de la Biblioteca Provincial de Barcelona parece caer definitivamente en el olvido, se yuxtaponen incoherentemente planes de fomento de la lectura (ministeriales, locales y autonómicos) y plataformas de indiscutible tradición y prestigio como la red de bibliotecas de la provincia de Barcelona predican una nueva generación de equipamientos bibliotecarios en pos de un reconocimiento más asociado a la cultura de lo “maker” o de los nuevos ocios urbanos que a las labores propias del sistema bibliotecario. Prescriptores incontestables como lo ha sido, durante los últimos años, la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, poco después de la muerte de su fundador da un golpe de timón y clausura su base de operaciones en Salamanca, reduce considerablemente su equipo técnico y modifica el programa de “La Casa del Lector”, en el recinto del antiguo Matadero madrileño, dirigido hasta la fecha por el exministro de cultura César Antonio Molina. (Tiempo atrás sucedió algo parecido con el programa de bibliotecas de la Fundación Bertelsmann, edificada sobre el patrimonio de aquel viejo editor de biblias luterano…)

Algo no funciona bien con las políticas para la lectura. Cuando la digitalización a gran escala reclama nuevas herramientas para transformar la información en conocimiento. Cuando leer sigue siendo una operación que, poco más o menos, se practica de forma similar a como se practicaba a principios del siglo XX. Cuando probablemente más falta hagan, las bibliotecas no pueden mostrarse ausentes.

Eduard Miralles, Presidente del Patronato de la Fundació Interarts.

Publicado en el boletín Cyberkaris 169, Junio 2017.

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