Ya me he registrado:

Recuperar contraseña

Ver tu carrito

El sábado falleció Federico Ibáñez

El sábado falleció Federico Ibáñez

Leemos en El Levante:

Cuando luchaba contra la enfermedad, en las largas noches de insomnio, Federico Ibáñez Soler escribió en WhatsApp una fábula sobre el Portitxol de Xàbia, el paraje al que se había retirado junto a su compañera, Esperanza Morais. Fue su primer librito. Tras una vida entre libros, el editor sorprendía a propios y extraños con un cuento protagonizado por él mismo y por el silvano (un semidiós) Portícolo, guardián del espíritu del Portitxol. Ese librito adquiere ahora todo su sentido. Federico Ibáñez falleció el sábado en Xàbia.

Escribe Juan Cruz:

Podría decirse que Federico Ibáñez podía discutir a la vez con Dios y con el Diablo y no darle la razón a ninguno; era un ser de una independencia moral, y política, formidable. Y la misma fuerza con la que defendió sus ideas la usó para defender el oficio y la vocación que había heredado de su madre, Amparo Soler. Doña Amparo, como la conocíamos quienes la tratamos, como periodistas, autores o editores, era hija de impresor, del que heredó la vocación por trabajar por los libros.

Federico perteneció a esa generación de editores que tomó el relevo desde los años ochenta a los grandes que lideraron la recuperación de la edición española en la segunda parte del siglo pasado, y le dieron la proyección y el liderazgo en el ámbito iberoamericano (los Polanco, Salvat, Lara, Sánchez Rupérez, Pancho Pérez González…). Federico, que había nacido en 1946, aportó la singularidad de trabajar en las tres esferas (profesional, sectorial y política) con pasión e inteligencia. (Emiliano Martínez en El País)

Federico nos dejó sus reflexiones también en algunos de los primeros números de Texturas.

En el número 5, La gestión del texto: edición tradicional y nuevos soportes.

En el número 6. La gestión de lo escrito: lo que no mata, te muta.

En el número 9. La edición académica: de texto a libro.

Nuestro recuerdo y un abrazo grande para Esperanza.