Ya me he registrado:

Recuperar contraseña

Ver tu carrito

La República Digital del Conocimiento. Entrevista a Robert Darnton. Rhys Tranter en Texturas 17

La República Digital del Conocimiento. Entrevista a Robert Darnton. Rhys Tranter en Texturas 17

Compra hasta el 10 de julio el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 17 en digital por sólo dos euros.

El 5 de diciembre de 2011, el catedrático Robert Darnton (Universidad de Harvard) dio, en el marco de las «Cardiff University Distinguished Lecture in Humanities» de la Universidad de Cardiff, una conferencia ante un público de expertos. Partiendo de Thomas Jefferson, el profesor Darnton trazó el camino del intercambio de ideas, desde la «bujía» de Jefferson hasta la comercialización a través de Internet, postulando que aunque Internet parezca la traducción del ideal de Jefferson a un sistema de comunicación viable, los intereses comerciales están explotando la tecnología digital para acotar una parte importante de nuestro acervo cultural común. Habló también del proyecto de creación de una Biblioteca Pública Digital de Estados Unidos como respuesta a esta amenaza.

En Las razones del libro escribió que «la explosión de los medios de comunicación electrónicos ha sido tan revolucionaria como la invención de la imprenta con tipos móviles». ¿De qué manera cree que esta revolución está afectando la forma en que se difunden el conocimiento o la información?

Para empezar debo decir que el término revolución se suele emplear, en general, de forma muy laxa, así que dije aquello tras haberlo pensado mucho. Es decir, he leído cosas sobre la revolución en la ropa masculina, en los estilos de defensa del fútbol y demás. No quiero restar fuerza al término. Y es un término que puede emplearse en muchos sentidos distintos. Pero digamos que la frase quiere significar que los medios para comunicarse están cambiando hoy con tanta rapidez y de una forma tan radical como en los tiempos de Gutenberg. Y, de hecho, hoy hemos aprendido mucho sobre aquella época: quizá el cambio no fuera tan rápido como pensaron quienes se refirieron a él como una revolución. Sabemos, por ejemplo, que hasta tres siglos después de Gutenberg continuó la publicación de manuscritos, y que además floreció. Sirva esto como comentario preliminar a lo que estaba diciendo. Pero lo que nos planteamos es cómo este cambio, revolucionario o no, ha afectado la forma en que la comunicación penetra en la sociedad.

Basta con ir en autobús o en metro en Nueva York, Londres o París y observar a la gente con su smartphone o con otros dispositivos de mano. A veces decimos que «la gente está siempre conectada». Esto es, siempre está on-line,
siempre se está comunicando. Creo que ha habido una especie de reducción de los espacios en blanco de la vida, del tiempo en que la gente, por decirlo de alguna manera, estaba sin hacer nada. Por supuesto que nunca estaban realmente sin hacer nada. Pero significaba que había momentos en los que no se estaban comunicando conscientemente sino dejando que la vida siguiera su curso, pasando de todo. No está nada mal eso de dejar que la vida siga su curso, de pasar de todo.

Txt_17-225x225

Para seguir leyendo, compra hasta el 3 de julio el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 17 en digital por sólo dos euros.  Acceder.

 

 

Robert Darnton es también autor de Las razones del TM08_razones_libro-225x225libro. Futuro, presente y pasado (22 €), publicado en la colección Tipos móviles.

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura, además de disponer de ventajas y promociones DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.

Antinomias y disquisiciones sobre el mercado digital. Manuel Gil y Jorge Portland en Texturas 18

Antinomias y disquisiciones sobre el mercado digital. Manuel Gil y Jorge Portland en Texturas 18

Compra hasta el 3 de julio el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 18 en digital por sólo dos euros.

Transcurridos ya más de dos años desde que la edición comenzó el proceso de digitalización y comercialización de contenidos digitales, son muchas las conclusiones que se pueden extraer de la experiencia. En primer lugar el cambio de actitud de la edición española, del «vade retro» inicial al «pase sin llamar» actual; en este sentido, se ha comprobado que la inexistencia de una hoja de ruta de la transición digital ha llevado a numerosos editores a «ir por libre» y dar palos de ciego, cuando no a matar moscas a cañonazos. No es lo mismo obligar a que todo aquel que quiera vender los contenidos españoles deba adaptarse a lo establecido de común acuerdo por la edición, que
ser la edición la que se adapta a los majors, como así ocurre en la actualidad. Y esto es un desastre. En esta línea, cada vez tenemos más claro que se hace imprescindible un centro de análisis y consultoría de datos del propio sector, como servicio a sus agremiados. ¿O sólo sirve la agremiación para ir a la Feria del Libro de Madrid? No es posible tener una carencia de datos tan alarmante, no se puede funcionar con informes de «retrovisor» acerca de lo que ocurrió el año pasado. Se imponen un conjunto de informes de situación, casi en tiempo real, que hagan avanzar la comercialización digital. Vamos a analizar aquí algunos temas sobre los que ya se tienen datos suficientes gracias a la experiencia de estos años, y sobre los que conviene iniciar una reflexión profunda.

El mercado

El mercado está comenzando a moverse, muy lentamente pero se está moviendo. En estos momentos hay editores que aseguran que sus aumentos de ventas (por descarga) están en torno al 400% en su volumen de comercialización con Libranda; el porcentaje, que parece una salvajada, hay que matizarlo debido a que partían de cero y arrancaron con muy poquitos libros electrónicos. Y una cosa son descargas y otra muy distinta beneficios.
El aumento del fondo de catálogo obviamente ha elevado las descargas. En cualquiera de los casos, ni que decir tiene que para alcanzar una masa crítica de base todavía habrá que esperar mucho tiempo. Si, como varios informes aseguran, el parque de dispositivos, entre eReaders y tabletas está en torno a 1 millón, y las expectativas para 2012 es alcanzar 1,8 millones, comienzan a sentarse las bases de una masa crítica de dispositivos que permita evaluar la consistencia del mercado y establecer unas proyecciones juiciosas de evolución posible. Un problema que aparece en el horizonte es el de los descensos en precios, cuya horquilla de comercialización en compra por impulso se sitúa ya por debajo de 8 euros; a esto hay que añadir el problema acuciante de renta que tienen los jóvenes, más que castigados por el impacto del decrecimiento salarial y la polarización de las rentas, lo que nos lleva a pensar en un decrecimiento todavía más fuerte de los precios. Si los editores esta disconformes con estos precios de ganga, los usuarios también. Los contenidos de calidad pueden no valer un euro.

Para seguir leyendo, compra hasta el 3 de julio el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 18 en digital por sólo dos euros.  Acceder.

Manuel Gil es coautor de dos de los títulos publicados en la colección Tipos móviles:

TM12_Paradigma_digital-250x250

 

El paradigma digital y sostenible del libro

 

20 € en papel y 5,99 en electrónico

 

 

 

 

TM01_Nuevo_paradigma-250x250

 

El nuevo paradigma del sector del libro

 

18 € en papel  y 4,99 en electrónico

Editar y vender en el mundo digital. Cómo aprender del pasado para dar de leer. Alejandro Katz en Texturas 20

Editar y vender en el mundo digital. Cómo aprender del pasado para dar de leer. Alejandro Katz en Texturas 20

Compra hasta el 19 de junio el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 20 en digital por sólo dos euros.

Uno de los errores más frecuentes que cometemos al intentar resolver un problema consiste en no saber distinguir si se trata de un nuevo problema, de un problema antiguo que ya fue resuelto o de una nueva forma de un viejo problema. La irrupción de lo digital en el mundo del libro se nos aparece a priori como algo absolutamente novedoso, y como toda novedad provoca a la vez atracción y rechazo, admiración y temor.  Sin embargo, si bien la tecnología digital es relativamente reciente, y su utilización para la fabricación de productos editoriales lo es más aún, no todas las transformaciones que de allí se desprenden ocurren por primera vez en la historia del impreso.

Quizá, por tanto, resulte interesante intentar comprender qué hay de nuevo en el mundo del libro como consecuencia de la aparición de la tecnología digital, y qué, por el contrario, encuentra en el pasado momentos semejantes.

«La revolución en la tecnología de la información —afirma Nate Silver en un libro reciente— no se produjo con la llegada del microchip, sino con la imprenta.» El invento de Gutenberg de 1440 permitió que la información se volviera disponible para las masas, y la explosión de las ideas que eso provocó tuvo consecuencias inesperadas y efectos impredecibles. Los libros, claro, existían antes de Gutenberg, pero, dice Silver, no eran ni ampliamente escritos ni ampliamente leídos. Eran, de hecho, objetos de lujo para la nobleza y el clero, producidos ejemplar por ejemplar por los escribas. El costo promedio de reproducción de un manuscrito era de alrededor de 1 florín cada cinco páginas, que, en valores actuales, es el equivalente de unos 200 dólares. Obtener un ejemplar completo podía costar alrededor de 20.000 dólares.

Por añadidura, es muy probable que cada ejemplar estuviera plagado de errores, a los que se añadían los errores de la copia anterior, haciendo que los errores se multiplicaran y mutaran en cada generación de copias. La lentitud
del trabajo, el costo de su realización, los errores introducidos, hacían extremadamente difícil la acumulación de conocimiento, explica Elizabeth Eisenstein en The Printing Revolution in Early Modern Europe3. Como sabemos, de los tiempos antiguos hemos conservado algunas ediciones de la Biblia así como una pequeña cantidad de textos canónicos, tales como los de Platón y Aristóteles, pero la mayor parte de los libros que reproducían el conocimiento creado en la antigüedad se ha perdido.

Txt_20-230x230

Para seguir leyendo, compra hasta el 19 de junio el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 20 en digital por sólo dos euros. Acceder.

 

 

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.

Leer la lectura. Roger Chartier en Texturas 21

Leer la lectura. Roger Chartier en Texturas 21

Compra hasta el 12 de junio el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 21 en digital por sólo dos euros. Acceder.

En su pequeño libro A importância do ato de ler (1982), Paolo Freire distinguía dos sentidos de la palabra «leer». Un sentido literal: leer es leer letras, palabras, libros. Esta lectura supone la alfabetización, el aprendizaje escolar, el dominio de la palabra escrita. Pero «leer» tiene también un sentido metafórico. Leer es, antes y después de la lectura de libros, «leer» el mundo, la naturaleza, la memoria, los gestos, los sentimientos —todo lo que Paolo Freire designa con un neologismo: palavramundo—. Leer la lectura, como lo indica el título de mi conferencia, es tal vez entender las relaciones entre estos dos sentidos del verbo «leer», considerando, por un lado, la especificidad de la lectura de libros —que debe evitar el peligro de un uso descontrolado y excesivo de la palabra, como si toda «lectura» estuviera gobernada por las reglas que caracterizan el desciframiento de los textos— y por otro lado, los procesos que organizan según lógicas muy diferentes la comprensión inmediata del mundo, de las experiencias de la existencia, y su encuentro con lo escrito.

En 1968, en un ensayo que llegó a ser célebre, Roland Barthes asociaba la omnipotencia del lector con la muerte del autor. Destronado de su antigua soberanía sobre el lenguaje o por «las escrituras múltiples, surgidas de diversas culturas y que establecen entre sí una relación de diálogo, de parodia y de oposición» (p. 66), el autor debe ceder su preeminencia al lector, entendido como «aquel que reúne en un mismo campo todas las huellas que constituyen lo escrito» (p. 67). El lugar de la lectura estaba, pues, considerado como aquel en el que se reordena el sentido plural, móvil e inestable del texto, como el lugar donde lo escrito adquiere su significación. Sin embargo, poco tiempo después de reconocido el nacimiento del lector se multiplicaron los diagnósticos que anunciaron su muerte. Esos diagnósticos se presentan de tres formas:

Prácticas de lectura
La primera muerte remite a las transformaciones de las prácticas de lectura. En Francia, al comparar encuestas estadísticas referentes a prácticas culturales, si bien no se observa un retroceso del porcentaje global de los lectores —ya que tanto en 2008 como en 1973 un 70% de los encuestados dice haber leído por lo menos un libro en el año anterior—, al menos se nota la disminución de la proporción de los «forts lecteurs», es decir, los lectores
que leen más de veinte libros por año. Este retroceso es particularmente importante en la franja de lectores comprendida entre los 19 y 25 años, y en la población masculina, lo que produce como consecuencia una «feminización » de la lectura (Donnat, 2012).

Txt_21-210x210Para seguir leyendo, compra hasta el 12 de junio el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 21 en digital por sólo dos euros. Acceder.

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.

La desmaterialización del libro y el problema de la «descubribilidad». Julieta Lionetti en Texturas 25

La desmaterialización del libro y el problema de la «descubribilidad». Julieta Lionetti en Texturas 25

Compra hasta el 14 de mayo el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 25 en digital por sólo dos euros. Acceder.

El texto escrito, la tipografía, la maquetación, el carácter arquitectónico del libro son a la vez expresión simbólica de la materialidad del lenguaje y la literatura, y su pasaporte al mundo de las mercancías, esas cosas en las que se ha colado el hombre.

Durante 500 años, editores y libreros han comerciado con unos objetos complejos, unas mercancías cuya propiedad se transfiere en el acto de la compra y necesita de rigurosos inventarios. Una mercancía tangible, que ocupa el espacio, que se hace visible por su solo volumen, que permite la casi inmediata detección de su calidad. Como soporte de una obra cuya propiedad es intransferible, se esfuerza por denotarla. En la organización de sus partes, en la tipografía elegida, en las divisiones del texto, en la existencia o no de ilustraciones, de índices, de cortesías, en la normalización de la puntuación, en la elección del papel y de la encuadernación, el libro dialoga con la obra y su materialidad.

En estos tiempos de ebooks, de libros desmaterializados, quienes dicen añorar el olor y el tacto de los libros, en realidad añoran los tiempos en que el discurso era, prioritariamente, mercancía. Porque los ebooks están más cerca de ser un servicio que un bien, aunque todavía los editores deban producirlos como se produce cualquier producto.

Los ebooks son intangibles; la compra no implica una transferencia de propiedad sino el otorgamiento de una licencia de uso, rescindible si el licenciatario no cumple con los «términos de servicio»; no hay inventarios porque el objeto es único, controlado por sus distribuidores o por los minoristas de venta de accesos a los servidores remotos. Casi todos los ebooks están en la nube y de allí no bajan.

La calidad de un servicio es mucho más difícil de juzgar que la calidad de un objeto: el ebook no habla por sí mismo, como sí lo hace el libro en la librería. En ese continuum que es el ebook, pocas cosas nos indican delante de qué tipo de obra nos encontramos, excepto nuestro avance temporal en la lectura lineal del texto, o de los fragmentos de texto que nos permite ver la pantalla del lector que usamos. Las tipografías con las cuales un editor puede expresar el lugar de la obra en un corpus más grande de obras, están dictadas por las compatibilidades de los motores de lectura donde pretende que el ebook se comercialice. La estructura o las divisiones del libro se vuelven abstractas en el ebook y quedan reducidas al índice navegable, cuando lo hay.

El ebook no ha dejado de ser un objeto, pero es un objeto absconditus en la materialidad de los data centers custodiados por ejércitos privados. Por esta razón, y por la abundancia sobrecogedora de títulos, por la organización de la web en la cual deben ser descubiertos, que favorece una lógica analítica y enciclopédica donde los textos no tienen otro contexto más que el proveniente de su pertenencia a una misma temática, la visibilidad y circulación de las obras en formato ebook se ha transformado en un problema.

Ese palabro

La «descubribilidad», ese palabro que hemos importado desde un palabro no menor, «discoverability», parece uno de los grandes desafíos del editor actual.

Los editores, que siguen siendo productores de mercancías que conservan y transmiten obras cuando editan en papel, aún no han caído en la cuenta de que el cambio de paradigma con el cual deben convivir los ha transformado en proveedores de contenidos de una economía de servicios en la que no son protagonistas. Y siguen, en su gran mayoría, haciendo un marketing de mercancías/producto, cuando el éxito de McDonald’s (léase Amazon), por ejemplo, no se basó en la calidad de las hamburguesas (léase ebooks), sino en la eficiencia del servicio que prestan. Y en la reputación, ese otro intangible que sostiene la economía en tiempos del capitalismo tardío.

Txt_25Para seguir leyendo compra hasta el 14 de mayo el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 25 en digital por sólo dos euros. Acceder.

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.

Tres editores 'amateur'. Janet Flanner en Texturas 26

Tres editores ‘amateur’. Janet Flanner en Texturas 26

Compra hasta el 7 de mayo el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 26 en digital por sólo dos euros. Acceder.

En la evolución de la literatura, el editor literario ha sido, sin lugar a dudas, el segundo factor imprescindible. Individualmente, sin embargo, rara vez ha sido reconocido como ese elemento principal y necesario relacionado con la aparición de un nuevo gran libro, ni mucho menos por los lectores. Sólo ha representado el papel de común burro de carga de la literatura, con los autores y a veces con el peso de sus genios sobre su espalda. Como editora original del Ulises, la difunta señorita Sylvia Beach se salvó de una o dos de estas constrictivas categorías. Se hizo famosa por haber publicado únicamente esta enorme obramaestra de James Joyce, tan difícil de leer y desentrañar que, en un primer momento, tanto los lectores como numerosos críticos necesitaron su tiempo para apreciarla. Al principio le daban las gracias, sobre todo por el mero hecho de la conmoción que provocaba cada vez con mayor frecuencia en todo el mundo literario occidental de los incipientes años veinte. Después, con el paso de los años, fueron literalmente losmiles de turistas y lectores y escritores de ambos lados del Atlántico que acudían a su pequeña librería Shakespeare en la rue de l’Odéon los que le agradecieron en persona su servicio a la literatura. La librería se había convertido en un enorme centro difusor de ilustración e influencia literaria que ella presidía de forma humilde, una persona tan pequeña como su local, de talla adolescente, con melena corta de colegiala y cuello blanco de oficinista, y gafas baratas con montura de acero. De donde no escapaba al destino de editor literario era como bestia de cargamoviéndose con dificultad bajo el aplastante fardo de genio y egocentrismo de algún autor excepcional, carga pesada como las piedras o el mármol en el caso del dublinés Joyce. No existe crónica de ningún otro gran escritor de prosa en inglés de nuestro tiempo en quien habitara una personalidad tan prodigiosa como la que él poseía, o que tuviera un carácter tan Tres editores ‘amateur’ profundamente esculpido y forjado por su propio ego. Era como una elegante y delgada columna de granito erigida en su propio honor.

Parte de su fama provenía del hecho de ser una editora amateur y una mujer que tuvo el valor de publicar un clásico masculino moderno tan osado como el Ulises. Toda la gratitud de Joyce, en granmanera sobreentendida, se debería haber dirigido a ella como mujer. Pues la paciencia que tuvo con él era femenina, casi maternal, incluso en lo que respecta a su libro. En uno de esos obituarios británicos, a menudo tan extraordinarios por su mezcla de justicia, honestidad e ironía, el señor Darsie Gillie, corresponsal en París de The Guardian, la describió después de su muerte como «una mujer que ha dejado en la literatura una marca que pocos podrán igualar.

Txt_26Para seguir leyendo, compra hasta el 7 de mayo el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 26  en digital por sólo dos euros. Acceder.

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.

Marketing digital para pequeñas editoriales. David Soler en Texturas 27

Marketing digital para pequeñas editoriales. David Soler en Texturas 27

Compra hasta el 30 de abril el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 27 en digital por sólo dos euros. Acceder.

Muchas son las empresas que se han lanzado al mundo de Internet en general y al de las redes sociales en particular por eso de que son gratis. Pero también muchas son las que, al no contar con recursos ni formación, van a lo de siempre viendo cómo otras, las grandes con recursos, sí parece que consiguen un retorno. Entre los errores que se cometen, uno de los que se repite es fijarse más en la cantidad que en la calidad y hacer en todas partes lo mismo. Creo que el error es fruto de no pensar estratégicamente, para después planificar y desarrollar una táctica que se adecue tanto a la editorial como a los sitios donde vamos a estar presentes.

Voy a tratar de escribir una hoja de ruta de lo que podría ser una estrategia de marketing digital para una empresa del sector editorial pero, sobre todo, partiendo de la base de que no se cuenta con excesivos recursos ni económicos ni humanos. No debe tomarse como un listado de sitios donde conseguir «el éxito» aunque haga mención a sitios específicos. Los sitios solo sirven para «tangibilizar » el concepto que trato de transmitir. En el ejemplo que usaré el centro de la estrategia es llevar tráfico a una tienda online que podría ser perfectamente una web tipo catálogo. El modelo sirve igual, o casi, si el centro fuera un blog o una página de Facebook, por poner dos ejemplos. Solo habría que hacer ajustes, pero como visión general creo que sirve. Lo importante, creo yo, es la metodología y la línea de razonamiento.

Así que ahí vamos con nuestro particular marketing de guerrilla que, obviamente, puede hacerse de muchas maneras. Antes de empezar resumiré un post de Tristan Elósegui sobre errores estratégicos más comunes en una estrategia de social media (http://bit.ly/1CEJ4zW). Son estos:

1. Usar las redes sociales para vender. Ahí no se vende, se atrae tráfico al sitio donde sí se vende.
2. Perder de vista los objetivos del negocio o mezclarlos con los de la Red. Todo empieza con los objetivos que quiero conseguir como negocio (asumiendo que siempre la meta es la venta).
3. Derivado de lo anterior, equivocarse con las métricas que vas a usar para definir si lo estás haciendo bien. Por poner un ejemplo, al final tener muchos likes no significa nada.

Txt_27Para seguir leyendo, compra hasta el 30 de abril el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 27  en digital por sólo dos euros. Acceder.

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.

François Maspero, retrato de un editor. Gabriela Torregrosa en Texturas 28

François Maspero, retrato de un editor. Gabriela Torregrosa en Texturas 28

Compra hasta el 23 de abril el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 28 en digital por sólo dos euros. Acceder.

El pasado once de abril (año 2015) falleció en París, a los 83 años, el gran editor francés de la izquierda: François Maspero. Maspero fue, sin embargo, mucho más que un editor, como él mismo se empeñaba en recordar siempre que se le presentaba la ocasión; no en vano fue también librero, periodista, escritor y traductor. La labor editorial se impone casi como una exigencia de los tiempos y de su pasado familiar, una responsabilidad con respecto a lo vivido: sus padres fueron arrestados y deportados en 1944 por el ocupante nazi. Unos meses después muere su padre en el campo de concentración de Buchenwald, y su hermano, en combate, con tan solo diecinueve años. Más tarde, en el contexto histórico de las guerras coloniales, editar no era tanto una opción como un imperativo. Así pues hay que leer el catálogo de Maspero como el resultado en ocasiones azaroso de las circunstancias que le tocaron vivir y de un cierto compromiso ineludible.

En 1955, con 23 años, Maspero abre su primera librería, a la que sucede una segunda, más grande y con más empleados: La Joie de Lire, en pleno Barrio Latino, una librería que será durante mucho tiempo (hasta que la primera FNAC abra sus puertas en 1974) la librería parisina más importante, además de un punto de encuentro de intelectuales opuestos a la guerra de Argelia. De ahí surge la necesidad de la edición, de este «carácter insoportable de las guerras coloniales [y de] la desilusión frente al comunismo soviético» nace el Maspero que se improvisa editor (y todo el lote qui va avec): el Maspero apasionado de la tipografía, el editor exigente y comprometido, el editor insobornable. El editor que, inevitablemente, incomoda al poder: por esa época se suceden los constantes secuestros de ediciones, los encausamientos, los pleitos, los atentados, que están a punto de llevar a la quiebra a la editorial. Ésta sobrevive únicamente gracias al apoyo de autores y lectores.

Allá por 1982, las ilusiones perdidas, Maspero abandona la editorial, dejando tras de sí un catálogo impresionante que es todavía hoy referencia ineludible de la edición crítica en Francia. Para él, la edición fue «un oficio en el que todo es imperfecto y en el que todo empuja a la perfección». Para él, como para cualquier editor de raza, un editor se define por su catálogo: «Un editor se define por su catálogo. Primero está el catálogo de los libros que ha publicado, pero después también está un catálogo para mí mucho más importante: el catálogo de los libros que no ha publicado; y yo estoy muy orgulloso de ver los libros que no he publicado. En una tercera categoría estaría el catálogo de libros que uno ha hecho que publiquen otros editores».

Txt_28

Para seguir leyendo, compra hasta el 23 de abril el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 28  en digital por sólo dos euros. Acceder.

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.

El libro como relación y la librería como nodo en la ciudad posmoderna. Imanol Zubero en Texturas 29

El libro como relación y la librería como nodo en la ciudad posmoderna. Imanol Zubero en Texturas 29

Compra hasta el 16 de abril el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 29 por sólo dos euros. Acceder.

I.

Dice Manuel Rivas que «hay mucha gente que vive sin libros y no les pasa nada, pero la ciudad no existiría sin librerías». Para quienes, como es el caso de quien esto escribe, no podemos concebir nuestra vida sin la compañía de los libros, es fácil identificarse sin mayor reflexión con una afirmación así. Pero, si lo pensamos mejor, nos daremos cuenta de que, si bien es cierto que mucha gente vive sin libros, no es improbable que tal ausencia tenga consecuencias. ¿Cuáles? Esta es ya otra cuestión sobre la que no haré apreciaciones interesadamente personales; recomiendo, en todo caso, la lectura –que no se alarmen los sin-libristas: es lectura, pero de un blog– de la divertida y paródica demanda de un México sin libros publicada por Eduardo Huchín Sosa en la edición digital de Letras Libres.

Me interesa más, en el contexto de esta breve reflexión que ahora iniciamos, referirme a las consecuencias sociales que ese vivir sin libros, practicado por mucha gente, sin duda tiene muy especialmente sobre la ciudad. De manera que, matizando a mi admirado Manuel Rivas –lo mismo en su versión librera que carpintera–, yo diría que el hecho de que tanta gente viva sin libros se relaciona directamente con la posibilidad de que las librerías vayan desapareciendo progresivamente de nuestras ciudades. Y viceversa: si, como nos recuerda últimamente Roberto
Casati, «los niños y jóvenes que leen son sobre todo aquellos que han crecido en un entorno rico en libros, y en el cual los padres (especialmente la madre) leen», es fácil concluir que habitar en un entorno urbano pobre en libros juega en contra de la vocación lectora de la ciudadanía.
II.

El Mapa de Librerías elaborado por el Observatorio de la Librería en España para el año 2013 identifica un total de 4.336 librerías ubicadas en 862 municipios, lo que significa que, en principio, en aquel momento había una  población de 35.778.821 habitantes que contaban con alguna librería en su entorno más próximo. Por el contrario, la inmensa mayoría de municipios españoles, un total de 7.254, carecían de librerías; poblaciones pequeñas en su mayoría, incluso muy pequeñas, con muy pocos vecinos, pero que aún así agrupaban a 11 millones y medio de habitantes. Poblaciones pequeñas, decimos; sí, pero no sólo: en septiembre de 2015 cerraba la librería Sintagma, la única que había en la localidad almeriense de El Ejido, una ciudad con casi 85.000 habitantes.

Txt_29Para seguir leyendo compra hasta el 16 de abril el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 29 por sólo dos euros. Acceder.

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.

«Homo legens» o la lectura como clave de vida. Antonio Basanta en Revista Texturas 30

«Homo legens» o la lectura como clave de vida. Antonio Basanta en Revista Texturas 30

Comprar hasta el 9 de abril el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 30 por sólo dos euros. Acceder.

Somos lo que leemos. Como personas y como sociedad. Más aún: somos en la extensión y cualidad de nuestras actitudes y aptitudes lectoras. Leer es anterior a la aparición de la escritura, de los alfabetos; incluso a la propia presencia del lenguaje verbal.

No hay homo sapiens sin homo legens: homo que sabe –o que aspira a saber– porque es mujer y hombre que lee. Ninguna otra actividad explica mejor nuestra aventura civilizatoria como especie que ésta del leer.

Fuimos y somos lectores del mundo que nos envuelve y nos acoge. Del trueno y del rayo. De la luz y sus certezas, de la noche y sus misterios. Del gran mapa del firmamento. De la brisa que trae el anuncio de la lluvia. Del solano que anticipa su desierto…

Fuimos y somos lectores de nuestro mundo interior. De nuestras emociones. De nuestra imaginación, de nuestros sueños. Saber leer es saber leerse.

Fuimos y somos lectores de nuestros semejantes. No hay empatía sino como consecuencia de la acción de leer, de penetrar en el mundo del otro y de lo otro, para convertirlo también en nuestro propio texto. Leer es el sustento básico de la comunicación. Y la comunicación es el origen primero de la comunidad.

Lectores de lo real y lectores de lo simbólico. De lo tangible y de lo intangible. De las eternas preguntas que no cesan. De las eternas respuestas que no sacian.

Pensar no es sino un ejercicio de lectura.
Como sentir.
Como imaginar.
Como intuir.
Como decidir.
«Homo legens»
o la lectura como clave de vida.
Leer va más allá de soportes y de destrezas. Está en nuestra propia esencia. Su ausencia nos haría sencillamente inexplicables. Leemos como respiramos. Con idéntica feliz naturalidad e inercia…

 

txt_30Comprar hasta el 9 de abril el artículo completo y todos los contenidos de Texturas 30 por sólo dos euros. Acceder.

 

Si quieres estar al día de las actividades, colecciones, propuestas, cursos, información destacada semanalmente del sector del libro y la cultura DATE DE ALTA en el Boletín semanal de Trama Editorial.¡NO TE ARREPENTIRÁS!

Si únicamente quieres recibir información de nuestras novedades. Lo puedes hacer aquí: acceder.