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El libro digital. Aproximación a la realidad de las editoriales presentes en Liber 2015. Informe e infografía

El libro digital. Aproximación a la realidad de las editoriales presentes en Liber 2015. Informe e infografía

El libro digital ocupa, desde hace algún tiempo, un hueco en el mercado editorial global. Un hueco de dimensiones variables según qué países y subsectores de edición pero que, en definitiva, refleja una realidad: el libro en este soporte forma parte indiscutible del mundo editorial y, cómo no, de las “bibliotecas” de muchos lectores. El presente estudio pretende abordar precisamente esta cuestión, ofreciendo una aproximación a la realidad y expectativas de las editoriales españolas presentes en la pasada Feria Internacional del Libro, LIBER 2015, ante el reto del libro digital.

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Análisis de situación de las empresas quebequesas del sector del libro y estudio del impacto del libro digital

Análisis de situación de las empresas quebequesas del sector del libro y estudio del impacto del libro digital

Este informe de investigación pretende, por un lado, evaluar la Ley del Libro y sus regulaciones asociadas, incluida la consideración de si la Ley ha tenido el efecto deseado, si los objetivos perseguidos por el legislador se han alcanzado, y si el alcance de la misma sigue siendo adecuada. Por otro, pretende analizar los impactos del mercado del libro digital, para identificar y analizar los efectos del modelo de negocio de los libros digitales. Se trata de establecer, a la luz de la situación actual de la industria del libro y el advenimiento de libros digitales y las ventas en línea, si los objetivos de la ley siguen siendo pertinentes, si los medios propuestos siguen siendo los más eficaces y si los nuevos objetivos o medios deben complementar o sustituir a los ya existentes. El objetivo es identificar los temas claves, propuestas, modelos de negocio, estrategias y políticas formuladas. Los resultados de la investigación, esperamos, sirvan para orientar la intervención del gobierno de Québec en el sector del libro y adaptar o ajustar, si es necesario, sus instrumentos de política, legislativos y reglamentarios.

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Por qué el libro impreso durará otros 500 años. Adam Sternbergh

Por qué el libro impreso durará otros 500 años. Adam Sternbergh

Original en inglés. Traducción de Alex Barandiaran.

El futuro de la lectura vino y se fue

Asumir que lo que más quieres puede ser la excepción es un error intelectual. Recuerdo escuchar una tertulia radiofónica en la que dos personas debatían acerca de la necesidad y el afecto por las tiendas de discos (acababa de cerrar una muy grande e ilustre en la ciudad de Nueva York) y pensar, Claro que las tiendas de discos van a cerrar, es triste pero es como el mundo funciona, y sentirme un engreído porque no suelo ir a tiendas de discos. Al cabo de un rato me di cuenta de que en dos, cinco o diez años, puede que antes, podría estar escuchando a dos personas en la radio teniendo esa misma nostálgica conversación sobre las librerías. Después de eso no me sentí tan engreído.

Para mí las librerías son un lugar sagrado y los libros objetos sagrados también. He trabajado en dos librerías y he poseído y atesorado un número incontable de libros. (Sinceramente desconozco cuántos tengo en este momento; lo que sé es que cuando mi mujer y yo nos mudamos, la empresa de mudanzas nos cobró un extra porque habíamos subestimado el número de cajas de libros). Lo primero y lo que más me gusta hacer en una ciudad nueva es localizar y visitar la mejor librería; literalmente meto en Google el nombre de la ciudad y «mejor librería», y a ver qué sale. Casi siempre me conduce no solo a una gran librería, sino al mejor y más interesante barrio de la ciudad.

No soy el único que siente esto. Tampoco soy el único que teme que todas desaparezcan mientras siga vivo. Hubo un tiempo en el que la gente atesoraba vinilos y deambulaba durante horas por las tiendas de discos, también discutía sobre los clásicos preferidos y se anticipaba a las nuevas ediciones; después la revolución digital acabó con la industria musical. Hoy en día las tiendas de vinilos funcionan como tiendas de antigüedades; claro que puedes encontrarlas, pero lo que ofrecen es sobre todo nostalgia para un formato que carece de relevancia.

¿Por qué iba a resultar que los libros son algo diferente?, le preguntó mi cerebro racional a mi cerebro romántico. Cállate cállate cállate cállate, le contestó mi cerebro romántico a mi cerebro racional.

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Y aquí mi experiencia con un lector de libros electrónicos después de un mes. Julián Marquina

Y aquí mi experiencia con un lector de libros electrónicos después de un mes. Julián Marquina

En la lectura todo influye: las ganas que se tienen de leer, si el libro te engancha o no, el lugar donde se lee, si se está acompañado o solo en el momento de la lectura, el tiempo que tienes para leer… Y da igual que sea lectura en papel o lectura digital, la verdad es que a la hora de leer lo que quieres es adentrarte en una historia, aprender o informarte. Lo único que influye, también, en la digital es que el aparato te deje tirado y te quedes sin leer. Sí… también me ha pasado. Sé que con el libro en papel esto no me hubiera ocurrido.

¿Y por qué os cuento todo esto?… porque os quiero contar mi experiencia de un mes con un lector de libros electrónicos. Tras escribir el post “Las personas y el libro electrónico… una aventura de amor odio con final ¿feliz?” me vi en la necesidad de darle una segunda oportunidad tras 3 o 4 años de mi primera incursión en él. Tenía que empezar de cero… ya que el lector de libros electrónicos que tenía lo regalé al mes de tenerlo porque no le daba uso.

Primera cosa a tener en cuenta: No todos los libros electrónicos son igual de buenos ni tienen todas las funciones que crees necesitar. Digo esto porque el eReader que me compré era una maravilla, pero sin diccionario. Una colega del sector me dijo el otro día: “Lo que te has comprado no es un eReader”. Me hizo pensar en cuanta gente se comprará una castaña de eReader y abandonará porque no cumpla sus expectativas… y no hablo solamente de que tenga diccionario o no, ya que no influye en la forma de leer que traemos de herencia de la lectura en papel… sino del tema de los formatos compatibles, el tema de la pantalla y tono de las letras, si es compatible con el préstamo electrónico de mi biblioteca… Puede haber una gran lista de cosas a tener en cuenta cuando las personas lo único que quieren es leer.

Seguir leyendo en el blog de Julián Marquina.

Solamente el 1% de los socios de bibliotecas en España ha utilizado eBiblio. Julián Marquina

Solamente el 1% de los socios de bibliotecas en España ha utilizado eBiblio. Julián Marquina

La semana pasada me pasaron desde el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte los datos estadísticos de uso de la plataforma de préstamo de libros electrónicos, eBiblio. Los datos, recogidos en un excel, estaban divididos por usuarios distintos y préstamos entre enero y septiembre de 2015.

Dichos datos muestran el total de préstamos y usuarios que hay en España en el periodo mencionado anteriormente… además muestra los resultados mensuales (tanto de usuarios como de préstamos) de las distintas Comunidad Autónomas.

El total de usuarios distintos que hay actualmente en eBiblio (y en lo que va de año) suma un total de 113.548. La Comunidad de Madrid es la que mayor número aporta de usuarios a eBiblio (25.028), seguida de Cataluña (22.588… y que se sumo a la plataforma en junio) y Andalucía (13.497). A la cola se sitúan Melilla (80), Illes Balears (296) y Ceuta (298).

Seguir leyendo en el blog de Julián Marquina.

El libro electrónico y los pequeños editores. Simon Collinson en lecturalab

El libro electrónico y los pequeños editores. Simon Collinson en lecturalab

Simon Collinson, editor, crítico y productor de ebooks australiano afincado en Londres, ha realizado un informe en el que recoge datos importantes sobre el negocio de las pequeñas editoriales de libros electrónicos.

La encuesta realizada arriba a una serie de conclusiones que Collinson resume de la siguiente manera:

  1. La mayoría de los pequeños editores vende menos del diez por ciento en formato digital.
  2. La mayoría de los pequeños editores tiene la esperanza de poder ampliar su negocio el próximo año gracias a la venta de libros electrónicos.
  3. Los Estados Unidos es el mercado más grande de libro electrónico en opinión de estos editores.
  4. La mayoría de estos editores utiliza tanto el formato impreso como el digital para sus copias de prueba. Solo unos pocos distribuyen sus pruebas únicamente en formato digital.
  5. Los editores llevan aproximadamente entre dos y tres años vendiendo libros electrónicos.

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El futuro remolón del libro digital. Winston Manrique

El futuro remolón del libro digital. Winston Manrique

El 3.0 es el pabellón más jacarandoso. Es lo que tiene el futuro, que lo mejor es el camino hacia él. Bajo el mismo techo, la Feria de Fráncfort ha creado una nueva área donde conviven el libro electrónico, la autoedición, la impresión bajo demanda, los audiolibros, la literatura infantil y lo único indispensable para alcanzar el futuro: la comida.

Así es aquí el ecosistema del mundo dual, analógico y digital, que huele a libros, a vino, a queso, a pan, a salchicha, a ensalada, a mezclas de aromas indescifrables… Cuando no es un stand es otro, pero siempre hay una cata de vinos o una degustación de canapés patrocinada por algún libro de gastronomía, cocina o temas afines. Quizá esa presencia libresca-culinaria se deba a que la feria la ha puesto para distraer los nervios frente a lo que se supone será el destino de la literatura y la industria editorial.

Seguir leyendo en El País.

Libros liberados: sobre accesibilidad, estándares e interoperabilidad en un mercado digital único europeo. Joaquín Rodríguez

Libros liberados: sobre accesibilidad, estándares e interoperabilidad en un mercado digital único europeo. Joaquín Rodríguez

Publicado en Revista Texturas 27.

Cuando la Vicepresidenta de la Comisión Europea, Neelie Kroes, encargada de laAgenda digital, escribió en el prefacio de On the Interoperability of eBook Formatsque “la interoperabilidad concierne también a los ebooks”, es posible que muchos editores no se dieran por aludidos, pensando que las cuestiones que atañen a la interoperabilidad y el uso de estándares son cosa de que no atañen a las autoridades reguladoras. La Vicepresidenta planteaba en ese prólogo que “cuando alguien compra un libro impreso es suyo y puedo llevarlo allá donde quiera. Debería ocurrir lo mismo con los libros electrónicos. Ahora puede abrirse un documento en distintos ordenadores así que, ¿por qué no puede abrirse un ebook en diferentes plataformas y con diferentes aplicaciones? Uno debería poder leer sus propios libros en cualquier lugar, en cualquier momento, en cualquier dispositivo”. Difícilmente cabría plantear el reto de la interoperabilidad y la libre disposición de los contenidos adquiridos de una manera más evidente y sencilla, si bien lo que la Agenda digital europea marca como horizonte deseable para la constitución, entre otras cosas, de un mercado digital único europeo, podría demorarse tanto como las empresas privadas lo impidan. El Pilar II de la Agenda digital europea, sin embargo, dedicado íntegramente al debate sobreEstándares e interoperabilidad, establece un horizonte de convergencia inequívoco: “Internet es un gran ejemplo de interoperabilidad: muchos dispositivos y aplicaciones trabajan juntos en cualquier lugar del mundo. Europa debe asegurase de que los nuevos dispositivos, las aplicaciones, los repositorios de datos y los servicios interactúan sin dificultades en cualquier lugar, tal como sucede con Internet. LaAgenda digital identifica algunos procedimientos para la estandarización y aboga por una interoperabilidad incrementada como llave del éxito”.

Seguir leyendo en Los futuros del libro

Papel: 1 / E-book: 0. El apocalipsis que nunca llegó. Natalia Gelós en La Nación

Papel: 1 / E-book: 0. El apocalipsis que nunca llegó. Natalia Gelós en La Nación

Mientras caen las ventas de libros digitales en varios países, la profecía sobre el fin del papel está cambiando: la convivencia entre formatos será el signo de la lectura que viene.

Anunciaban un gran éxodo -algunos, todavía lo dicen-: lectores que, como manadas desbocadas, se lanzarían hacia los libros digitales y olvidarían para siempre la idea de la biblioteca material, de sus páginas subrayadas a mano, las flores secas, los papelitos que quedan guardados en los libros viejos. Por un tiempo, los números dieron la razón en Estados Unidos, donde el mercado editorial apostó el grueso de sus fichas a lo electrónico: mientras las ventas de e-books se disparaban, las de los libros impresos se estancaban y, en muchos casos, caían. La noticia de la quiebra de Editorial Fronteras en 2001 alimentó ese presagio apocalíptico.

Pero algo pasó. Como si en el último round, el cuerpo del viejo boxeador sobre la lona empezara a agitarse y a dar pelea otra vez. Este año, las ventas de libros digitales disminuyeron en Estados Unidos y empezaron a inaugurarse más librerías tradicionales. Los grandes sellos comenzaron a buscar espacio extra para guardar las futuras tiradas. Hachette amplió su almacén de Indiana, y Simon & Schuster, sus galpones de Nueva Jersey. Random House invirtió cerca de 100 millones de dólares para almacenamiento y para acelerar la distribución. Espacio físico y dinero: así puede medirse la apuesta por lo tradicional. El diario The New York Times prestó especial atención a esos datos, para ellos sorpresivos. Pero ¿de veras peligró alguna vez la existencia del libro tradicional? ¿Peligra aún? ¿Qué pasa en la Argentina? ¿Por qué, todavía, lo incierto es la única certeza? En definitiva, ¿el libro en papel y el electrónico protagonizan o no una batalla?

Leer artículo completo en La Nación