Antonio García Maldonado. Un estado de ánimo

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Me llamo… Antonio García Maldonado
Y en el sector del libro o como mero lector se me conoce como… Maldonado
Me gusta leer porque… Es la mejor manera de vivir cosas que, por pura biología y, sobre todo, pereza, falta de dinero, de oportunidad y de momento histórico, no podría hacer de otra manera. Compagina bien con mi misantropía general, además.  
Cuando tenía doce años quería ser… Portero del Real Madrid. A los 31, es lo que quiero seguir siendo, y no he perdido la esperanza aún. 
Hoy soy… Economista, consultor político para asuntos latinoamericanos, periodista cultural en El Asombrario y otros medios, editor, redactor de informes de lectura para Acantilado. 
Cuando me toca contarle a un extraño en una boda por qué me gusta leer o ando entre libros le digo que… Primero, intento no ir a la boda, y si voy por cercanía extrema con el casado, mis amigos me suelen poner en mesas donde todos solemos tener afinidades, cuando no mucha amistad. En todo caso, las explicaciones las tendrían que dar los que no leen. Si tengo que poner una excusa a alguna tía o a algún extraño al que había que colocar en alguna mesa, suelo decir, para que no se preocupen, que es que viajo mucho, y me aburro en los aviones.
Sin embargo, en realidad mi día a día es más bien así:… Viajo mucho, y vivo temporadas fuera, así que mi rutina se trastoca mucho, pero en las temporadas estables, suelo levantarme muy temprano, y leo la prensa en internet, trabajo hasta las ocho más o menos, siempre, cada vez más, con música de fondo durante todas las horas del día que puedo. Leo unas dos horas antes de dormir, y vuelvo a ponerme música para la estocada final. 
Lo más raro que me ha sucedido nunca fue cuando…Fue tan raro que, cuando lo cuento, siempre comienzo diciendo que tengo testigos. Fue en mi pueblo de Málaga, hace un par de años, pelándome en la barbería de toda la vida de la calle de la farmacia de mi padre y mi hermano: el barbero, conocido de toda la vida, ya mayor, empieza a jalear a un señor que está sentado detrás de mí, pero que no va a pelarse, sino por puro aburrimiento. Le anima a que me ponga en su móvil sus cantes. El señor, de unos 60 años, lo hace, y empieza a emocionarse y a bailar mientras se escucha en el móvil. Yo, mientras, con media cabeza pelada, viendo todo por el espejo. De repente, el barbero le dice: “Vamos a hacer las cosas bien”, y me deja allí, y se pone a hacerle percusión de cajón flamenco con una mampara que servía de cuartito para guardar los útiles de limpieza. El cantaor apaga el móvil y se pone a cantar cante jondo y a bailar al ritmo de la percusión de mi barbero. “Nove, qué maravilla…”, termina el barbero a los pocos minutos, y como si nada, vuelve a la tarea con mi pelo. Ese día, fui incapaz de leer nada. 
Y lo peor… Respecto al libro, no es algo que me haya pasado, sino que me sigue pasando: la angustia borgiana de saber que no voy a tener tiempo ni en cuatrocientas vidas de leer todo lo que ya tengo anotado como “leer este año”, “imprescindible”, o directamente comprado y en mis estanterías. Por eso agradezco las librerías pequeñas, que me seleccionan y, a su manera, editan. Para almacén de libros ya está Amazon. Por eso compro y disfruto en las independientes y pequeñas.  
Aún más, si te dedicas a lo mío la gente no dejará de tocarte las narices con… Amazon, Jeff Bezos, el precio fijo, que qué envidia Francia, que google ens roba, que la piratería… Es uno de los gremios con más problemas, pero tiene también la virtud de ser uno de los más nutridos en cuanto a chivos expiatorios. 
He perdido el entusiasmo por lo que hago cuando…Sólo cuando estoy en casa de mis padres e Isabel, que limpia en casa desde que soy chico (no es que aún esté sucia y no haya terminado, se entiende, sino que va desde entonces), confunde que estoy leyendo con que no estoy haciendo nada o que estoy aburrido y me pone a ayudarla en sus tareas. Esa conjunción lectura-aburrimiento ya la había sufrido antes con una suegra.
Sin embargo, lo mejor de mi trabajo, sin duda, es…En el mundo del libro he pasado, excepto por la distribución, por todos los eslabones de la cadena, y el que más he disfrutado, y con el que me quedaría sin dudarlo, es con el de lector. 
El mejor día que recuerdo en el trabajo fue cuando…Como periodista cultural, fueron importantes para mí mis primeros artículos en Babelia y ABC Cultural. 
Cuando quiero tomarme un descanso me dedico a… Soy el mayor cervecero de España. En algunas civilizaciones antiguas, los fabricantes de cervezas estaban exentos de ir a la guerra. Yo propongo algo similar. Una vez resuelto el asunto del zumo de lúpulo, me siento a ver alguna buena peli, o me pongo música. 
Así es como veo el futuro de mi profesión…Intento no analizarlo demasiado, y en cualquier caso, cuando lo hago, me consuelo pensando que creo que mi generación se morirá aún leyendo libros en papel. Sí creo que es un sector sobredimensionado, y no cabemos todos. Tenderá a reducirse, a ser muy selectivo, y creo que, a la larga (dramas laborales aparte) no tiene por qué ser algo malo. En cualquier caso, la tarea es crear lectores: de que eso se haga, el futuro será uno u otro.
Eso sí, si un día logro jubilarme querré pasar el tiempo que me queda… No quiero jubilarme nunca. Voy a ponerme cursi y a utilizar una frase de un speechwriter de Obama: “Dedícate a tu pasión y no tendrás que volver a trabajar en tu vida”. Me moriré (segunda vez que lo escribo, y empiezo a preocuparme) leyendo, escribiendo, viendo cine, series, y me temo que a Isabel la que no me deja leer en casa de mis padres. A mi ex suegra ya no la veo.  
El último libro que he leído ha sido‘Las cuatro estaciones de Atenas’ (Libros del KO), de Mariangela Paone.
Y lo conseguí en…Si no recuerdo mal, en la librería madrileña Tipos Infames. 
Y el primero que recuerdo que leí fue…Fray Perico y su borrico, y todas sus secuelas y precuelas.
En mi mesilla tengo ahora para leer…Unas crónicas de viaje de Julio Camba (Fórcola), los Diarios de Thoreau (Capitán Swing) y los el último de Javier Gomá,  Razón portería (Galaxia Gutenberg).  
Me gustaría añadir que…El Premio Pulitzer 2013 de Manu Brabo lo merecía, en realidad, la fotografía del desmayo de la Pantoja saliendo condenada de los juzgados de Málaga. Dicho esto, y ya más tranquilo, diría que, los que estamos en el mundo del libro de una manera u otra, nos deberíamos comprometer más de una forma muy sencilla: comprando más y pidiendo menos envíos a los editores, salvo reseña asegurada. Seamos nuestros mejores keynesianos comprando, e impulsemos nuestro plan Marshall creando lectores.  
Algunos enlaces:

http://elasombrario.com/call-northside-777-las-verdades-olvidadas-del-periodismo/

http://elasombrario.com/hijos-del-tercer-reich-o-la-conciencia-alemana-de-la-guerra/

http://www.revistaarcadia.com/impresa/libros/articulo/la-conciencia/33831

Mi Twitter: @MaldonadoAg

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