Auge y caida del blog Paradigma Libro

efimeros
 
 por Manuel Gil 
 
La historia del blog Paradigma Libro es una historia lineal. Hay que remontarse a los cursos de Santander del 2006, allí nos encontramos Javier Jiménez y yo, a la postre autores del blog, con Txetxu Barandiarán, tipo inquieto y con olfato que ya veía el devenir que el sector comenzaba a tener. En el curso de una distendida conversación en un café una soleada tarde santanderina, nos contó que iba a poner en marcha una revista de reflexión y análisis sobre el sector del libro, y nos invitaba a colaborar. La revista era Texturas, hoy convertida en la revista de referencia del sector y en icono de la reflexión sobre el libro, la editorial matriz Trama, y el responsable último Manuel Ortuño, un editor avezado en las lides de editar a contracorriente y sostener proyectos editoriales evidentemente personales y no siempre políticamente correctos. Un editor concepto.
Aceptamos la propuesta y escribimos tres artículos en distintos números de la revista. En ellos analizamos la librería, la distribución y la edición. Los artículos tuvieron una gran acogida y nuestros editores quedaron muy satisfechos. Al poco nos llamaron para comentarnos la puesta en marcha de una colección denominada Tipos Móviles, que iba a arrancar con el contenido de nuestros artículos ahora en forma de libro. Nos pusimos manos a la obra y reescribimos el contenido para adecuarlo al soporte y darle la extensión adecuada. El libro fue un éxito rotundo y un año después estaba agotado. Hoy está disponible sólo en formato digital y a precios populares.

 
A partir de aquel momento numerosos colegas nos señalan la necesidad de continuar la reflexión abierta en un medio más inmediato y ágil, y así fue cómo surgió el blog. Desde su inicio el blog nació con una voluntad de crítica radical y un planteamiento a contracorriente del pensamiento único que el sector tenía instaurado y establecido. Irreverente, duro, radical, políticamente incorrecto, el blog se convirtió en seguida en referente entre los blogs del sector. La gente del mundillo nos filtraba temas, nos enviaba correos denunciando cuestiones y aquello parecía una oficina de reclamaciones. En cierto modo era el portavoz de los sin voz. No era un blog de análisis y crítica de libros, era un blog que intentaba abrir vías de reflexión ante el evidente y manifiesto ocaso de un sector para el que comenzaba una dura transición. Ni que decir tiene que un blog así despierta inquinas y odios africanos en aquellos que no admiten el contraste de opiniones, o sencillamente no les gustaba lo que decíamos, el hecho de ir siempre a contracorriente era un riesgo que no  habíamos meditado lo suficiente. Al fin y al cabo, en aquel momento ambos coautores éramos dos simple comerciales del sector. Y no se veía bien que habláramos de la edición en los términos en los que lo hacíamos. Las presiones para el cierre del blog nos llovieron, incluyendo la amenaza de llevarnos a los tribunales, esto conllevó que en esos dos años los disgustos fuesen más frecuentes que las alegrías. Colocábamos un post e inmediatamente nos echábamos a temblar con las posibles consecuencias. En realidad aquello era un sin vivir permanente. El sector, pese a lo que el común de los mortales pueda pensar, es opaco y oscuro, y muy poco abierto al contraste de opiniones, mucho menos si van a contracorriente. Y todo ello acabó en un indeseado efecto colateral, nos dividió, y acabaron por surgir dos visiones dentro del blog, ambas comprensibles. Una que insistía en moderar y templar, y otra que insistía en elevar el tono. Además, los proyectos profesionales de cada uno de nosotros comenzaban a divergir, y una versión del blog tan cañera era contraproducente para determinados proyectos. Propuse entonces que en esa situación lo mejor era dejar el Paradigma para entradas light y abrir otro para entradas más flatulentas y de mas difícil digestión. No acabamos de ponernos de acuerdo con el nuevo rumbo y a partir de ahí cerramos el blog y continuamos cada uno con sus respectivos proyectos personales y profesionales. Mi colega Jiménez se embarco en el proyecto de sacar adelante su editorial, Fórcola, y yo abrí Antinomias Libro. Esta es la historia sin entrar en matices, que los hay.
El hecho concreto de que el editor Jorge Portland se interesase por recopilar, revisar, corregir y ordenar todas las entradas del blog me hace sentirme especialmente contento, y es por ello que le estoy especialmente agradecido y en deuda permanente. Es un material, a mi juicio, interesante, que no debe perderse y que quizá dentro de unos años, con la perspectiva que el tiempo ofrece, pueda servir para evaluar y contrastar las reflexiones que en el blog hicimos. Mi diagnóstico personal es que acertamos en un porcentaje muy elevado en muchos de nuestros vaticinios y análisis. Pero esto es una opinión personal.
Escribo estas líneas desde el desaliento que produce el observar los efectos que una crisis económica brutal del capitalismo financiero está produciendo en el país, y bajo la enorme preocupación de un sector que es incapaz de ordenar una transición hacia modelos socialmente más deseables y económicamente más sostenibles.
Termino con un agradecimiento personal a los cientos de lectores que siguieron y leyeron los post del viejo blog paradigma. Mi consideración a todos ellos.
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