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Cómo detectar rápidamente un timo en la producción de un libro electrónico. Jaume Balmes

Cómo detectar rápidamente un timo en la producción de un libro electrónico. Jaume Balmes

Hace ya cua­tro lar­gos años que me dedico a la pro­duc­ción de libros elec­tró­ni­cos, como mucha gente. He eBook en España coin­ci­die­ron con un momento de ines­ta­bi­li­dad en los for­ma­tos, de inde­fi­ni­ción de las tec­no­lo­gías usa­das y la pro­mesa de nue­vas ver­sio­nes muy pró­xi­mas. Eso ya pasó y tanto el HTML como el CSS, con sus ver­sio­nes nue­ve­ci­tas, sus reco­men­da­cio­nes y manua­les de bue­nas prác­ti­cas, se esta­bi­li­za­ron y desde hace unos dos años tene­mos muchos recur­sos acce­si­bles fácil­mente. Pero ni siquiera así la cali­dad téc­nica media de los libros elec­tró­ni­cos logró subir.

inten­tado siem­pre mejo­rar, inves­ti­gar, pro­bar, etc. en este campo. Los inicios de la locura del

Muchos edi­to­res ya se empie­zan a dar cuenta, piden con­sejo téc­nico a los pocos que nos pode­mos per­mi­tir el lujo de dar lec­cio­nes sobre estos temas, aun­que nadie nos escu­che, aun­que per­da­mos clien­tes (a pocos les gusta que les digan que su pro­ducto es una cha­puza) y aun­que se nos estig­ma­tice en el sec­tor. Aún que­dan edi­to­res (y muchos se dan cuenta poco a poco) que se preo­cu­pan por la cali­dad de su pro­ducto, y que huyen de los dis­cur­sos pre­do­mi­nan­tes tec­no­fí­li­cos sobre la edi­ción y, en con­creto, sobre la edi­ción digital.
Me sor­pren­dió hace poco más de un año que por pri­mera vez una edi­to­rial me pidiera un informe téc­nico sobre la cali­dad de los libros elec­tró­ni­cos. Esa edi­to­rial intuía que algo mal hecho tenían esos libros elec­tró­ni­cos que estaba poniendo a la venta. Las limi­ta­cio­nes téc­ni­cas a las que sus pro­vee­do­res acha­ca­ban erro­res de bulto le pare­cían excu­sas, pero no podía defen­derse (su pro­vee­dor venía reco­men­dado por gran­des nom­bres de la edi­ción, y de la edi­ción digi­tal. Esos mis­mos que des­car­gan toda la res­pon­sa­bi­li­dad del edi­tor en eso «del libro elec­tró­nico» a empre­sas y con­sul­to­ras digi­ta­les y ani­man a bus­car empre­sas, si son moder­nas y tec­no­ló­gi­cas mejor, a las que «aso­ciarse» para explo­tar el libro elec­tró­nico sin preo­cu­parse. «Edi­to­res, preo­cu­pa­ros del con­te­nido, que del pro­ducto ya se encar­ga­rán otros…» dicen los que no saben que más decir). A ese informe téc­nico de casi 30 pági­nas de un solo ePub le siguie­ron otros de clien­tes que no tenían con­tacto entre ellos ni suges­tión por mi parte o de un ter­cero para con­tra­tar ese ser­vi­cio. Todos bus­ca­ban las razo­nes para poder jus­ti­fi­car sus impre­sio­nes y así jus­ti­fi­car a sus supe­rio­res (de hecho esta era la razón prin­ci­pal) un cam­bio de pro­vee­dor. En mi des­cargo quiero decir que a casi nin­guno de esos clien­tes les pro­du­ci­mos libros elec­tró­ni­cos, úni­ca­mente los ase­so­ra­mos téc­ni­ca­mente. Apro­ve­cho para ofre­cerme a cual­quier edi­tor que quiera com­pro­bar la cali­dad téc­nica de sus edi­cio­nes digi­ta­les (que tengo que comer, también…).

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