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No es Amazon, somos nosotros

Joaquín Rodríguez

futurosdellibro.com

Autor de En defensa de las librerías. Recomendaciones en materia de políticas públicas, gremiales e individuales para el fortalecimiento de las librerías en Iberoamérica

En un anuncio de la televisión pública alemana que se emite durante estos días puede verse uno de sus grandes almacenes en los que sus trabajadores reciben a aquellos visitantes que quieren comprobar por sí mismos las condiciones en que trabajan. Amazon, consciente de la repercusión que esas circunstancias hayan podido tener sobre la opinión pública, intenta contrarrestar uno de los pocos flancos que podría mermar su crédito. Independientemente de cuál sea la política laboral de la multinacional, no soy capaz de percibir las diferencias en las relaciones contractuales que ligan a la legión de freelancers con las editoriales de nuestro país o a las de los trabajadores manuales que trabajan en los turnos de reposición de las distribuidoras. El Estatuto de los Trabajadores debería obligar a todos a ofrecer unas condiciones mínimamente dignas, no solamente a uno de ellos.

Se argumenta, también, que Amazon no declara sus ingresos ni abona sus impuestos en los países en los que se produce la venta, sino en aquellos paraísos fiscales que les ofrecen mejores condiciones. Sin duda es esta una práctica reprobable, pero no porque Amazon la practique o porque muchas otras empresas de este país lo hagan, sino porque dentro de la misma Unión Europea no hemos sido capaces de desarrollar unas mínimas directrices de armonización fiscal. Lo que resulta disputable es que Irlanda, país miembro de la Unión Europea, compita en ventajas fiscales por la atracción de empresas multinacionales ofreciendo un lugar en el que tributar por lo mínimo. A quien deberíamos reclamar no es a los lobbies que ejercen presión en Bruselas, sino a los partidos políticos que no encuentran la fórmula de igualar el impuesto sobre sociedades, de establecer una base imponible común, ni de obligar a que se abonen impuestos en el país donde se producen las transacciones.

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