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Nubico, su precio y el sentido de su negocio. Bernat Ruiz Domènech

Nubico, su precio y el sentido de su negocio. Bernat Ruiz Domènech

Han pasado seis meses desde el lanzamiento oficial de Nubico y su página web sigue siendo el desierto del Gobi de la información. No han publicado nada nuevo, ningún dato relevante para entender cómo funcionan, ni siquiera las condiciones básicas para editoriales. Quién sí ha hablado ha sido su consejero delegado, David Fernández Poyatos y el afortunado que ha podido recoger sus palabras, publicadas en Publishing Perspectives, ha sido el periodista colombiano Andrés Delgado.
El artículo es interesante y permite conocer, superficialmente, cómo decidieron en Nubico el precio del servicio. Dice Fernández que partieron de dos principios (traducción propia del original en inglés):
En primer lugar, no podía ser tan bajo como para que los lectores lo consideraran una alternativa de escaso valor; nuestras referencias eran los servicios de Internet de banda ancha y las ofertas basadas en suscripciones, como Spotify, que cobra 9,99 euros por mes.
[…]
En segundo lugar, el precio debía ser sostenible y también debía permitirnos pagar a nuestros proveedores. En este caso la horquilla estaba entre los 6,99 y los 9,99 euros.
En el contexto en el que trabaja Nubico no tiene sentidosuponer que un precio bajo se consideraría de escaso valor. El valor que otorgamos a un producto depende de la información disponible. En el caso de los libros hay un par de parámetros fundamentales, el autor y la editorial. Cuanto más conocidos sean –preferentemente el autor, aunque en ciertos géneros es más importante la editorial y la colección- más valor les daremos. También importa la reputación del posible prescriptor y la de la tienda –digital o analógica- que lo venda y podemos recurrir a otros aspectos como la prueba del producto, la lectura de algunas páginas o el primer capítulo. Cuestiones como el género al que pertenece serán valoradas en función de las afinidades del consumidor. Que otorguemos un valor alto a un producto no implica que lo compremos; entre valoración y compra hay otros procesos que ahora no vienen al caso.

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