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Paz Gil. Una librería son los libros y sus lectores

Paz Gil. Una librería son los libros y sus lectores

Agradecemos a Paz Gil de la Librería Gil de Santander, premio Librería cultural 2013 que nos permita reproducir el texto que ayer leyó con motivo de la entrega del premio.


Una librería son los libros y sus lectores
Muy buenas tardes a todos,                     
Permitidme que lea este breve texto, que lo haré mejor  que improvisando.                                                                 
En primer lugar, nos gustaría agradecer el premio LIBRERÍA CULTURAL 2013 a nuestros compañeros libreros. Un galardón como éste resulta especialmente emotivo porque son nuestros colegas los que lo conceden. Libreros que, como nosotros, ponen lo mejor de sí mismos cada día para ofrecer a los lectores sus espacios, para compartir con ellos lecturas, impresiones y, en definitiva, sus vivencias. Por todo ello, muchas gracias a la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros y al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte por este reconocimiento.
Agradecemos la presencia de todas las autoridades y amigos que han podido acudir a este acto.
La lectura se concibe muchas veces como un acto solitario. El lector se abandona a las páginas del libro sentado en su rincón favorito cuando la casa se queda en silencio. Se traslada a mundos imaginarios donde se convierte en un intrépido detective, en una joven estudiante, en un infatigable niño ávido de aventuras, o se emociona al descubrir una idea nueva en un ensayo, un pensamiento que le ayuda a interpretar este mundo cambiante en el que hasta entonces no había reparado. Y mientras hace todas estas cosas cambia de postura, estira los dedos cansados o se frota los ojos levemente enrojecidos tras el paso de las páginas.
Nosotros, desde nuestra librería, hemos querido aportar, además, otra dimensión de la lectura. Hemos querido hacer de esta casa un espacio abierto a nuestros amigos y lectores, donde tengan cabida la conversación y la reflexión, donde podamos intercambiar las experiencias de esas lecturas privadas. Un espacio cultural amplio, un lugar de encuentro, compartido, que desafíe la tendencia individualista de la sociedad contemporánea. Un ámbito que nos permite establecer esas conexiones a través de las cuales se transmite el conocimiento personal a los demás.
En el desempeño de esta propuesta no estamos solos. Contamos con muchos amigos que sienteneste interés por la cultura como nosotros, que apuestan y quieren una sociedad abierta y participativa, y sin los cuáles este premio nunca hubiera sido posible.
Porque una librería son los libros y sus lectores, y son precisamente estos los que dan sentido a nuestro espacio. Los que nos demandan este tipo de propuestas culturales  que nos sirven de impulso para continuar, conformando el tejido cultural de esta ciudad. A todos vosotros, por lo tanto, muchas gracias.
Este premio también es vuestro.
El escritor David Foster Wallace solía dirigirse a sus alumnos cada año relatando una anécdota protagonizada por dos jóvenes peces:
Había una vez dos jóvenes peces que iban nadando y se encontraron por casualidad con un viejo pez que nadaba en dirección contraria; el anciano pez los saludó con la cabeza y les dijo: “Buenos días, chicos. ¿Cómo está el agua?”. Los dos peces jóvenes siguieron nadando un trecho. Por fin uno de ellos miró al otro y le dijo: “¿Qué demonios es eso del agua?”
Las realidades más obvias, ubicuas e importantes son a menudo las que más cuesta ver y las más difíciles de explicar. Como les sucede a los peces más jóvenes no nos damos cuenta de cual es realmente el agua en la que vivimos cada minuto de nuestra existencia.
Debemos tener conciencia de que la literatura y los saberes humanísticos, la cultura y la enseñanza constituyen ese líquido ideal en el que el conocimiento y las ideas de democracia, libertad, justicia, laicidad, igualdad, derecho a la crítica, tolerancia, solidaridad, bien común, pueden experimentar un vigoroso desarrollo.
Y que la literatura puede y debe cumplir un importante papel en nuestras sociedades como punto de referencia y como forma de resistencia ante unas condiciones siempre cambiantes. Los libros siempre han sido testigos privilegiados de esos cambios y nos los han contado a lo largo de la historia.
Sabemos que nos enfrentamos a nuevos desafíos, que la sociedad de la información no siempre nos lo pondrá fácil, que las nuevas tecnologías presentan atractivos valores para los jóvenes. Sin embargo, confiamos en este modelo, y creemos que la sociedad también, confiamos en el libro y en la labor social de los libreros que durante siglos han contribuido a conformar la educación de muchas generaciones.
Y miramos al futuro, por ello,  sin temor, con alegría, con fuerza, con esperanza, con ilusión.
Quiero acabar estas palabras con una cita de Henri Bergson que dice “el presente sólo se forma del pasado, y lo que se encuentra en el efecto estaba ya en la causa”.
Un día como hoy no puedo estar más de acuerdo con el filósofo francés, porque si ahora recibimos este premio es gracias a las personas que estuvieron aquí desde el principio; a otras que nos acompañaron por un tiempo, a los colaboradores y amigos que han participado y ayudado para conseguirlo, y especialmente a todo el equipo, del pasado y del presente, sin el que sencillamente sería imposible llevar a cabo este enriquecedor trabajo cada día.
Desde que nuestros padres comenzaron, ha pasado mucho tiempo.
Ángel y Marita ya no están.
Pero su recuerdo y su presencia permanecen entre los libros,
todos los días,
con nosotros.
A ellos queremos dedicar este acto y este premio.
 

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