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Apología del libro y la librería. Miquel Flamarich. Publicado en Revista Texturas 21

Con motivo del décimo aniversario de la Revista Texturas iremos incluyendo en el blog de Trama Editorial enlaces a algunos de los artículos publicados en estos primeros 10 años de andadura.

La digitalización plantea todavía más problemas con sus respectivos interrogantes. ¿Quién selecciona el contenido a digitalizar? ¿Quién audita la bondad de la digitalización? ¿Quién regula la accesibilidad a los contenidos digitalizados? Y finalmente, ¿quién provee los recursos para la realización de los procesos de digitalización?, ¿quién toma las decisiones de distribución y asignación de estos recursos?

Así pues, reconociendo las evidentes ventajas de la digitalización, existen problemas de mucho más calado que los relacionados con el soporte digital de los libros y la evolución de los e-book en las ventas.

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Sobre lecturas, libros y lectores (digitales). José Antonio Cordón García

Sobre lecturas, libros y lectores (digitales). José Antonio Cordón García

Future library  es un proyecto desarrollado por la artista escocesa Katie Paterson en el que el libro adquiere un carácter distópico en su dimensión física, una especie de híbrido entre las denominadas cápsulas de tiempo y la formalización bibliográfica más especulativa.

Nacido en el año 2014, el proyecto consiste en la plantación de un millar de árboles en un bosque ubicado en Oslo, cuya finalidad es el suministro de papel para la elaboración de libros que se imprimirán dentro de cien años. Hasta entonces, y anualmente, se invitará a un escritor a depositar un manuscrito, que permanecerá inédito hasta 2114, año en que los árboles comenzarán a talarse para alcanzar el fin con el que fueron plantados. El proyecto implica el cuidado del bosque durante estos cien años.

Seguir leyendo en El País.

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Vivir/desvivir días. Los niños y niñas no son nativos digitales. Pep Bruno

Vivir/desvivir días. Los niños y niñas no son nativos digitales. Pep Bruno

Juan Antonio es uno de esos maestros que han incorporado de manera inteligente y útil la tecnología y las redes en el aula, por lo tanto sabe bien de qué habla cuando insiste en que no es cierto, los niños y niñas no son nativos digitales, pero mejor leamos aquí sus propias palabras:

“no los consideramos nativos digitales, igual que por el hecho de estar entre libros no son lectores. Es nuestra función educarlos en lo digital lo mismo que se trabaja la lectura o la comprensión lectora en el aula. Por el hecho de nacer en la era digital no adquieren por ósmosis todo lo que ello implica. Algunos lo aprenderán solos, como la lectura, pero la experiencia nos demuestra que no, que es necesaria la educación tecnológica y digital.”

Leer artículo completo en el blog de Pep Bruno.

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24 Octubre. Taller Espacio Texturas. Luis Collado. La oferta digital de contenidos editoriales. Posicionamiento, Desarrollo y comercialización.

24 Octubre. Taller Espacio Texturas. Luis Collado. La oferta digital de contenidos editoriales. Posicionamiento, Desarrollo y comercialización.

TALLER

TITULO
Luis Collado
Descripción
Taller que facilitará  las claves para la incorporación de cualquier actor dentro de la cadena de valor del libro al mundo digital. Desde la digitalización de los contenidos hasta el desarrollo de modelos de negocio asociados
Contenidos
(i) Digitalizando contenidos. ¿Qué es digitalizar un libro?, ¿Para qué digitalizar un libro?. ¿En qué formato? Errores más habituales y cómo solucionarlos.
(ii) Promocionando los Contenidos Digitales. ¿Marketing tradicional o marketing digital?. ¿Promoción basada en la obra o en el Autor? El uso de las redes sociales.
(iii) Posicionamiento de los contenidos digitales. ¿Dónde estar?, ¿Cómo aparecer? Tareas a desarrollar para un óptimo posicionamiento en el ámbito digital. Descubribilidad de los contenidos digitales.
(iv) Vendiendo contenidos digitales. ¿Cual es mi mercado potencial?,¿Cómo llegar a mis lectores potenciales?. Estrategia de precios. ¿Contenidos gratuitos, freemium o premium?. Modelos de negocio.
Objetivos
Facilitar a los participantes herramientas básicas para desarrollar su oferta de contenidos digitales
Trabajar ideas básicas pero claves, basadas en experiencias reales, que contribuyan a ampliar los conocimiento y habilidades de los participantes en el ámbito digital
Compartir experiencias, con debates abiertos, que enriquezcan la realidad de los participantes, compartiendo puntos de vista y análisis críticos de lo aprendido
Profesor
Luis Collado
Con más de 14 años de experiencia en el mundo editorial, trabajando tanto con libros en papel y sus primeras herramientas tecnológicas asociadas, como con su digitalización y su disposición comercial en formato electrónico.
Ha sido Director General de la División Universitaria / Profesional en Pearson Educación y Director de Marketing y Ventas en McGraw-Hill, antes de incorporarse a Google para llevar el proyecto de Google Books en España y Portugal.
Ya en Google también ha trabajado  en el lanzamiento de Google Play Books en España, Portugal y 18 países de Latinoamérica
Duración
4 horas
Fecha
24 de octubre. De 16:00 a 20:00
Lugar de celebración
Orfila 3, 2º izda. 28010 Madrid
Precio
75 euros. Incluye curso y documentación.
Inscripción
SI LO DESEAS PUEDES REALIZAR EL PAGO POR TRASFERENCIA BANCARIA A
Trama Editorial
Banco Sabadell
IBAN ES45 0081 0647 86 0001012306
Asunto: Taller Luis Collado envía luego notificación de pago a promociontramaeditorial@gmail.com

 

Importante
Se ruega puntualidad
Para cualquier duda o sugerencia contactar con promociontramaeditorial@gmail.com

 

La revolución editorial digital se ha acabado (Joseph Esposito)


El tecnólogo-embaucador es un habitual de nuestra época. Paseando de un lado a otro por el escenario de una charla sobre cuestiones tecnológicas, sin cargarse de notas y ni siquiera dependiendo de un atril, rodeado de pantallas gigantes (recordando los carteles pintados de  Stalin y Mao) el tecnólogo predica a una audiencia cautivada acerca del alma de la inevitable supremacía de las herramientas digitales. «Predicar» es un buen término para esto, mientras la charla vuelve insistentemente a cuestiones de significado, en lo importante que es hacer algo útil con la vida de uno mismo. Esta charla no es sobre tecnología, no es sobre cómo funcionan las cosas; en realidad es una introducción sobre la vida interior de los asistentes. Trata, sobre todo, acerca de cómo se sienten, cómo pueden alinear su vida interior con el torrente tecnológico en que se ven envueltos. «No se asusten», dice él (el tecnólogo embaucador suele ser hombre). «Dejen a un lado sus miedos. Abracen la fortaleza de la nueva tecnología». No traten de tener el control; déjense llevar por la Fuerza.
La evolución de las especies (editoriales)

La evolución de las especies (editoriales)

 por Arantxa Mellado
publicado en Revista Trama & TEXTURAS Nº 17
Se acercan buenos tiempos para los autores, probablemente los mejores desde el invento de la imprenta. Internet y la digitalización son la clave de esta nueva era en la que el autor vuelve a cobrar un peso que durante mucho tiempo se había aligerado en beneficio de los editores. Buenos tiempos para los autores profesionales, esa elite que se gana la vida escribiendo, porque volverán a tener por el mango la sartén de su carrera. Buenos tiempos para los autores semiprofesionales, aquellos que subsisten con el complemento de otros trabajos, porque sus destinos editoriales no dependerán de la decisión de un editor. Y buenos tiempos para los autores ocasionales, los parias de la edición, porque tendrán canales consolidados donde mostrar su trabajo.
La red ha dado espacio a todas las voces, cabida a todo tipo de contenidos y una vía de comunicación entre creadores y consumidores. La digitalización ha hecho «líquidos» esos contenidos, susceptibles —como el agua— de adoptar diferentes formas/formatos en función de las condiciones a las que sean expuestos. Y estos nuevos líquidos digitales fluyen por la red, se cuelan por las numerosas grietas de la vieja mole de la industria editorial y empiezan a socavar los fuertes cimientos en los que ésta se sustentaba.
El autor tutelado
      En ese vetusto edificio, el autor depende del editor casi de forma paterno filial. No es una relación de dependencia en el sentido negativo, el autor no está sometido al editor, pero cuando firma el contrato de cesión de derechos para la explotación de su obra pierde el control total sobre el libro. Pero quien paga, manda, y es el editor quien arriesga su capital. No sólo invierte el dinero necesario para sacar el libro al mercado, sino que también le da al autor un adelanto sobre los ingresos futuros que de él se obtengan. Por eso, en la mayoría de los casos, a partir de la firma del contrato, el editor es quien empuña la batuta en la dirección del futuro de ese libro: decidirá en qué formatos se publica la obra, tanto en papel como en digital; escogerá la cubierta que considere más comercial así como al profesional que la creará, y también el diseño de la tripa, lo que determinará el número de páginas; marcará los precios para cada uno de los formatos y establecerá los canales de venta en función de los contratos que tenga con los diversos distribuidores y librerías; dispondrá la fecha de publicación, y decidirá si vale la pena o no invertir en una campaña de marketing, cómo se desarrollará y en qué medios, su duración y el papel que el autor desempeñará en ella. E incluso en algunos casos podría vender los derechos de traducción a la editorial extranjera que le fuera más conveniente. Todo ello, a ser posible, sin intervención al autor, frente al que se erige en una figura próxima a la del tutor.
      A cambio de la cesión de esta parcela de libertad en la toma de decisiones sobre su obra, el autor obtiene del editor una serie de servicios y ventajas nada desdeñables: la edición del texto y su conversión física en un producto apto para el mercado; el beneficio de la experiencia del editor como experto en la industria editorial a la hora de producir, comercializar y promocionar el libro; el ya mencionado adelanto por el aproximadamente 10% de los ingresos (brutos o netos) del editor por las ventas del libro (más o menos el 20% en el caso de la edición digital), y aprovecharse del prestigio del editor como curador y del potencial número de lectores que ello conlleva.
     La gran mayoría de los autores considera que estas ventajas compensan con creces la tutela forzosa a la que quedan sometidos, ventajas a las que hay que sumar la creencia social de que nadie es autor mientras no le avale un sello editorial, mientras no apueste por él un editor. Al menos así era hasta la explosión de la web 2.0 y el derribo de las barreras que separaban al autor de los lectores, es decir, cuando el editor dejó de ser imprescindible.

El autor empresario
De la misma forma que alguien decide crear una empresa o emprender un negocio, el autor puede decidir convertir su libro en su negocio, invirtiendo en él su tiempo, su dinero, su talento y su capacidad social. Hace unos años le hubiera sido extremadamente difícil; actualmente, es extremadamente fácil.
La web 2.0 ha dado al autor cuatro herramientas fundamentales para alterar la cadena de valor del libro, saltándose varios de sus eslabones: las webs de autoedición, las librerías online, las webs personales y las redes sociales. Con las primeras puede producir el libro y venderlo, e incluso recibir asesoramiento editorial; en las librerías online puede poner sus libros a la venta sin un sello editorial; gracias a su web personal tiene una base sobre la que construir su marca como escritor, y a través de las redes sociales puede localizar y contactar con sus lectores potenciales, y promocionar sus libros.
Publicar es hoy más fácil que nunca, y en un futuro próximo nos vamos a encontrar cada vez con más representantes de esta nueva especie emergente: la del autor empresario. No sería exacto decir que estamos ante un nuevo agente en la industria editorial, porque el autor forma parte de ella desde que el ser humano inventa historias, más bien se trata de un nuevo nudo en la red de valor en la que se está convirtiendo dicha industria.
      El autor empresario es el gestor de una atípica empresa en la que él es el único accionista y cuyo producto son los contenidos que él mismo genera. Podría decirse que es el propietario de una editorial que sólo publica los libros que escribe su dueño, ya que salvo por la selección entre autores y títulos, este autor empresario debe gestionar y promocionar su empresa de la misma forma que un editor. Hoy en día, gracias a las funcionalidades que ofrecen las webs de autoedición, el autor empresario puede subcontratar profesionales para la edición y producción del libro en los formatos escogidos —si está dispuesto a ser un auténtico empresario e invertir dinero en su producto; si no, también podrá publicar a pelo—, decidir el precio de venta, distribuirlo impreso y/o digitalmente y controlar las liquidaciones, si las hay. Lo más complicado será crear una marca con su nombre, difundirla y labrarse una reputación; es decir, hacerse con un grupo de lectores fieles. Si consigue una masa crítica de ventas, las ventajas son evidentes: el control total sobre su obra, la independencia en la toma de decisiones sobre su carrera y un suculento 70% de los ingresos por la venta.
    Y creada la necesidad, surgirá, en consecuencia, otro nuevo nudo en esa nueva red de valor: el editor por cuenta ajena, gestor de edición, un nuevo actor que puede significar la conexión entre los autores autoeditados y los lectores. Sus funciones serán varias, desde la edición pura del texto a la gestión de la comercialización y del marketing. Una buena oportunidad para la reconversión de los agentes literarios, y, paradójicamente, una excelente oportunidad de negocio para los editores, como veremos más adelante.
Pero emprender no significa triunfar, en ninguna industria, y menos aún en la industria del libro, donde la competencia y el volumen de la oferta son tan altos, y los lectores, tan pocos. No hay que dejarse deslumbrar por el reciente éxito de ventas de algunos autores independientes en Amazon. La mayoría de los escritores empresario no tendrán el talento suficiente para escribir un buen libro, o los conocimientos necesarios para desenvolverse en la industria editorial, o la experiencia para crearse una buena imagen de marca. La mayoría no tendrá ni talento ni conocimientos ni experiencia, sólo voluntad, pero ésta  será suficiente para saltarse la criba del editor y publicar y vender por su cuenta en los mismos puntos de venta que los grandes autores. Voluntad, motivación y todas las herramientas que ofrece la web 2.0 a los autores.
La edad de oro de la autoedición
   Si las posibilidades de éxito de los escritores empresario son demasiado mínimas para suponer competencia a los editores; si los escritores siguen prefiriendo publicar bajo un sello editorial y recurren a la autoedición sólo cuando se les cierran las puertas de las editoriales, ¿por qué a los editores les inquieta que la autoedición esté entrando en lo que se empieza a llamar su Edad de Oro?
Cuatro son los motivos por los que los editores norteamericanos están preocupados, los mismos por los que los editores españoles deberían empezar a inquietarse por el ascenso de la autoedición: el acceso gratuito de los autores a la tecnología, la irrupción de las grandes plataformas de distribución en el campo puramente editorial, la sobresaturación del mercado con contenidos digitales y la independencia de sus autores estrella.
1.  Acceso gratuito de los autores a la tecnología. Si el autor tutelado es el negocio de los editores, el autor independiente (cualquier autor sin editor) es el negocio de las empresas de autoedición. Lulu, Smashwords, Bubok… su negocio no está sólo en la venta de libros impresos y de libros digitales —para algunas esto es algo residual—, sino en ofrecer servicios al autor: asesoría, edición, marketing y promoción, distribución en librerías, redes de lectores… El autor independiente ha resultado ser la gallina de los huevos de oro: no sólo produce contenido comercializable, sino que además paga por ello. No es de extrañar, pues, que se haya iniciado una auténtica batalla entre las empresas de autoedición para atraer a sus filas al mayor número de autores posible, a los que les ofrecen cada vez más servicios y más completos, tantos que algunas parece que asuman el rol de las editoriales.
En esa competencia ya no basta con dar un sitio a los autores independientes para que cuelguen, muestren y vendan sus obras, ahora la tendencia es la de darles también herramientas tanto tecnológicas como sociales. Por supuesto, gratis. El ejemplo más completo y prometedor entre las startups es la norteamericana y recién lanzada Leebre (tan reciente que aún está en beta), que ofrece a los autores, además de una comunidad de lectores y autores, un potente software que le ayudará de forma prácticamente automática a maquetar, formatear y publicar su libro en epub y mobi, cubierta incluida, con lo cual el autor podría vender su obra en cualquiera de las grandes librerías on line. Otros  ejemplos más agresivos son iBooks Author y Habitat, los programas de autoedición que acaban de lanzar Apple y el editor y distribuidor Inklink, respectivamente, y que pueden poner en aprietos a los editores de libros de texto. Porque si en estas plataformas, tanto las grandes como la pequeñas, el autor encuentra soluciones editoriales y tecnológicas para publicar, un mercado al que vender, unos lectores con los que comunicar, y una proporción mucho mayor de ingresos, ¿para qué necesita al editor?
2. La irrupción de las grandes plataformas de distribución en el escenario de la autoedición. A mayor cantidad de contenido mayor número de ventas y mayor número de clientes potenciales, no hay que ser un experto en economía para entenderlo. Ésta es una de las razones obvias por las que las grandes librerías norteamericanas desarrollaron sus divisiones de autopublicación: Pubit, y Kindle Direct Publishing (KDP) y Kindle Singles son las plataformas creadas respectivamente por Barnes & Noble y Amazon para atraer a autores independientes y captar sus contenidos, con la zanahoria de la venta directa y royalties de hasta el 70%. Amazon fue aún más lejos con el lanzamiento de Amazon Encore, una editorial que aprovecha la información que tiene sobre las ventas de los títulos autoeditados, captando y contratando a aquellos autores independientes que hayan alcanzado una cifra considerable de ventas. Si estas acciones suponen una fuerte erosión para el papel del editor en la cadena de valor del libro, lo que puede ser el golpe de gracia son los mencionados iBooks Author y Habitat. Estas nuevas plataformas, orientadas principalmente a las publicaciones académicas, ofrecen a autores, escritores y ¡editores! un software capaz de generar libros digitales de texto de calidad con imágenes e hiperenlaces. Ya no es necesario un departamento de diseño y maquetación para dar una buena imagen visual al libro, ni siquiera un profesional técnico que digitalice textos o que logre imágenes en 3D, estas plataformas ofrecen unas plantillas y unas soluciones tecnológicas automatizadas que harán todo ese trabajo de forma inmediata y a coste 0. Gratis. Además, los libros resultantes se pueden poner inmediatamente a la venta, en el caso de iBooks Author sólo en la iBookstore (de quien quedan cautivos, aunque veremos por cuánto tiempo) y en el de Habitat, en la librería de Inklink o en el punto de venta que desee el autor. Y con un porcentaje de ingresos de hasta el 70% del precio de venta del libro. Con todas estas ventajas, ¿para qué necesita el autor un editor?
3. La sobresaturación del mercado con contenidos digitales y el aumento de la competencia. En un mercado editorial desbordado por la sobreproducción, la irrupción de cientos de miles de títulos de origen independiente puede llevar a la total invisibilidad de los libros en las librerías (y por lo tanto también de las editoriales) y a la pérdida de volumen de negocio por parte de los editores. Según un estudio sobre el libro digital —presentado en febrero en la conferencia IfBookThen de Milán por la consultora A.T. Kearney—, la proliferación de contenidos autoeditados está causando un impacto desproporcionado en las ventas de los editores de los Estados Unidos, donde entre el 3 y el 5% de los libros digitales vendidos fueron de autoedición. Esto equivale a un volumen de mercado de entre 20 y 30 millones de dólares, lo que según los analistas supuso que el volumen de negocio de los editores se redujera entre 70 y 120 millones de dólares. A ello hay que sumar esa pérdida de visibilidad de las marca editorial y sus libros, literalmente sepultada en la avalancha de títulos autoeditados. Un autor no es competencia, diez tampoco, pero miles de autores sí, y muy fuerte. Un ejemplo muy gráfico: si en una librería on line los usuarios hacen un filtro por precio de los libros —al margen de los gratuitos—, lo más probable es que los primeros de la lista sean los de los autores independientes, dispuestos a vender a precios que muchas veces no superan los 1,5 euros. Contra eso no hay marca ni prestigio editorial que valgan, y el precio es cada vez más un factor determinante a la hora de comprar libros digitales.
4. La independencia de sus autores estrella. Si para un autor consagrado autoeditarse es sencillo incluso a nivel tecnológico; si dispone de la experiencia de haber publicado previamente con una editorial y sabe cómo funciona el mercado; si tiene fondos para pagar un equipo de profesionales que asuman las tareas legales, financieras, de gestión y comunicación (esos nuevos agentes de los que hablaba anteriormente); si puede aumentar sus royalties en torno al 50%; si mantiene el 100% del control del libro, y si además tiene una buena reputación literaria y un grupo de lectores fieles… El autor de éxito, ¿para qué necesita un editor?, ¿qué puede darle el editor que no pueda conseguir por sus propios medios?
El autor asociado y el autor cliente
Lo que se deduce de lo anterior es que, en cuanto el autor conozca y domine todas las herramientas y procedimientos mencionados, va a poder optar por emanciparse de la tutela del editor, poniendo en serio peligro la supervivencia de muchas editoriales.
    Cambian los roles y las reglas, y los editores van a tener que reaccionar para adaptarse, van a tener que ampliar / modificar su modelo de negocio y sacar provecho –en el caso que nos ocupa– de la autoedición y los autores empresario, usando su experiencia y su marca, convirtiendo en una oportunidad lo que se presenta como amenaza. Y también tendrán que cambiar su relación con sus autores tutelados.
    Por poner un ejemplo, Penguin ha decidido utilizar las mismas armas que Amazon, pero para captar escritores a la par que contenido. En mayo de 2011 lanzó Book Country, un portal donde los autores pueden publicar sus libros y obtener los comentarios de otros autores, y donde darse a conocer porque «nunca se sabe quién podría descubrir tu obra». El objetivo de Penguin es aprovechar su prestigio de marca para atraer a autores independientes con el cebo de estar en la plataforma de una gran editorial, al amparo de un gran sello, donde se supone que las posibilidades de ser «descubierto» son mayores. A partir de ahí Penguin puede ofrecer a los escritores servicios de pago que van desde el asesoramiento puramente editorial hasta la venta directa a través de la web. No voy a entrar en lo perverso que puede ser el mensaje que planea subliminalmente –no eres bueno para que apostemos por ti como editores, pero sí para aprovecharnos de tu dinero y tus ganas de publicar– , porque lo que aquí debe resaltarse es la aparición de un modelo nuevo, un negocio editorial en el que el cliente final ya no es el lector, sino el autor, y en el que el producto ya no es el libro, sino los servicios que se prestan y por los que paga el «autor cliente».
     Book Country también servirá a Penguin de incubadora de autores y filtro de talento, y de campo de pruebas para experimentar, entre otras cosas, con categorías de precios. El negocio puede ser redondo, en el sentido de que también puede cerrar el círculo con un modelo editorial convencional: se obtiene dinero prestando servicio a los autores empresario, y se obtiene dinero explotando las obras de los autores empresario con más talento, dejando estos de ser sus autores cliente para convertirse en lo que podría llamarse «autores socio».
     Con estos autores socio el editor ya no podrá mantener el tipo de relación que tenía con los autores tutelados: no olvidemos que su éxito viene avalado por las ventas previas; no hace falta pagarles adelantos porque la obra ya está publicada, y los autores cuentan con un grupo de lectores y una marca personal como escritores, incipiente o no. Es decir, el riesgo se minimiza y el trabajo se reduce a menos de la mitad. Así pues, a estos autores va a tener que tratarlos de forma más paritaria, y a su vez, individualizada, mejorarles lo que ha venido en llamarse «experiencia de autor», y demostrarles que es bueno contar con el editor como socio en el negocio de vender sus libros. Por razones obvias, la misma actitud habrán de tener con los autores consagrados, con capacidad para autoeditarse y volar solos.
    Ya hay editoriales norteamericanas y británicas que lo ven así. A principios de año empezó a correr por la red un documento presuntamente filtrado de Hachette Book Group que la empresa ha hecho circular a nivel interno y ha enviado a algunos autores y agentes. En él afirma que cuando se habla de autoedición en realidad quiere decirse distribución digital y que, dada la confusión, Hachette debe dejar muy claro cuál es su «servicio integral» a los autores y cuáles son los servicios que proporciona. Que no se refiera a las «funciones» del editor, sino a los «servicios» que presta el editor, demuestra un cambio clave de actitud hacia el autor y hacia el modelo de negocio convencional.
     La tendencia será, pues, la de «asociarse» con el autor, involucrarlo más en los procesos de producción, marketing y comercialización, y darle herramientas que faciliten el acceso a los datos de ventas, a las regalías devengadas y a otras informaciones de mercado. Y en consecuencia crear «contratos a medida», en los que el porcentaje de los derechos se establezca valorando la implicación del autor en todo el proceso, el trabajo que invierta en él y la red de lectores que haya creado gracias a su interacción en redes sociales, entre otros factores.
    Como decía al principio de este artículo, la cadena de valor del libro se está transmutando en una red de valor; va a dejar de ser lineal para transformarse en reticular, con nuevos agentes, nuevos oficios, nuevos canales de distribución, nuevos canales de venta, nuevos lectores, nuevos consumidores y nuevos productos editoriales enlazados entre sí formando las ramificaciones que conforman la red. Y la autoedición, aupada por la digitalización, va a ser uno de los detonantes.
    Los editores van a tener que adaptarse a todas estas transmutaciones en el sentido más darwiniano de la palabra, porque sólo sobrevivirán aquellas especies editoriales que se adapten al nuevo ecosistema.
El paradigma digital y sostenible del libro

El paradigma digital y sostenible del libro

El libro que tiene en sus manos es un texto arriesgado. La enorme volatilidad y ritmo que la revolución digital y la extensión y penetración de Internet imprimen al mundo del libro, solamente pueden conducirnos a un texto necesariamente polémico, voluntariamente controvertible e inevitablemente provisional. Intentar definir cuál pueda ser el nuevo paradigma digital del libro y trazar una topografía de ese nuevo ecosistema sostenible del libro, no es una tarea fácil. Aún así, este trabajo tiene la virtud de identificar algunos elementos estructurales del cambio que, independientemente de las tecnologías que luego se utilicen, serán ya irreversibles.

En este libro los autores analizan, desde su importante y dilatada experiencia en el ámbito editorial, el impacto que el nuevo paradigma digital del libro tendrá sobre la arquitectura del sector y los agentes implicados en la actual cadena de valor. Las nuevas formas de crear, consumir y compartir contenidos llevan al mundo del libro a buscar formas sostenibles de reconfiguración de una industria que no ha visto cambios tan profundos desde su nacimiento, hace ya más de 500 años. El texto invita a una reflexión profunda del sector a abrazar y aceptar los cambios que ya se vislumbran en el horizonte. Se proyectan ideas y reflexiones que, aun reconociendo dudas razonables sobre muchas de ellas, constituyen un toque de atención muy serio acerca de la necesidad de reflexionar críticamente sobre un sector impelido a una reconversión muy profunda. Ustedes juzgarán la importancia de este libro y la pertinencia de asumir sus cambios y propuestas.
Manuel Gil
Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, máster en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa de Madrid y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 30 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox, Marcial Pons– en la actualidad compagina su labor como director comercial de Ediciones Siruela con tareas de consultoría y docencia en el sector del libro.Es coautor de El nuevo paradigma del sector del libro (Trama, 2008), y mantiene el blog de reflexión sobre el sector editorial y librero antinomiaslibro.

Joaquín Rodríguez

Comenzó a trabajar en el sector editorial en el año 1995. Ha sido director durante ocho años de la Editorial Archipiélago y su revista homónima; redactor, editor y director editorial en el Grupo Santillana; director durante diez años del Máster en Edición de la Universidad de Salamanca y, con anterioridad, tres años director del título de experto en edición del Grupo Santillana y la Universidad de Comillas. Fue también director de edición y contenidos digitales en la Residencia de Estudiantes (CSIC) en Madrid. Ha asesorado a sellos editoriales como Paidós y Siglo XXI. Ha dirigido diversos proyectos en el ámbito de la edición digital para el Servicio de Ediciones de la USAL, la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE) y el Instituto Cervantes o la Dirección General de Universidades (Ediciencia, proyecto de edición de contenidos científicos en abierto), y ha publicado en los últimos años diversos libros relacionados con la transformación digital de la creación, la difusión y el uso de la cultura escrita: Edición 2.0. Los futurosdel libro (Melusina, 2007), Edición 2.0. Sócrates en el hiperespacio. (Melusina, 2008), Bibliofrenia (Melusina, 2010) y El potlatch digital. Wikipedia y el triunfo del procomún y el conocimiento compartido (Cátedra, 2011). Mantiene el blog de actualidad editorial futurosdellibro.

La conservación de los contenidos: una cuestión delicada

publicado en: [ el ojo fisgón ]
En el artículo “El panorama de la información” incluido en el volumen Las razones del libro que Trama editorial publicó en septiembre de 2010 el historiador estadounidense Robert Darnton aborda un tema crítico e inquietante del que se habla poco en la discusión en torno a la inminente emergencia de lo digital: el problema de la conservación de los contenidos.En tres de los ocho puntos a través de los cuales explica por qué la digitalización no hará que las bibliotecas de investigación se vuelvan obsoletas Darnton expresa las inquietudes que le suscita este problema*:

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