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Edición y difusión del libro. José Antonio Millán

Edición y difusión del libro. José Antonio Millán

El artículo de José Antonio Millán abre el número Vol. 24, Núm. 6 (2015) de El profesional de la información que contiene otros sugerentes artículos sobre el tema.

Introducción

¿Qué está pasando con los libros? Que a todos los niveles, desde su autoría hasta su materialidad, pasando por el circuito autor-lector, e incluso la propia lectura, están siendo mediados digitalmente.

Frente a las muchas esperanzas puestas en la nueva situación, que se suponía que democratizaría la difusión y el acceso a las obras, que abarataría costes y que favorecería en general el acceso a la cultura, la realidad ha demostrado ser diferente. Como es lógico, el libro reubicado digitalmente no ha podido quedar al margen de las tendencias a la concentración y al control características de esta fase del capitalismo.

El resultado puede ser completamente disruptivo, al liquidar un circuito que venía teniendo un funcionamiento aceptable pero consensuadamente mejorable, sustituyéndolo por oligopolios que suministran a consumidores encadenados.

Datos para funcionar

La primera constatación es que los libros, tanto los de papel como los electrónicos, tienen que envolverse en una nube de datos —los metadatos— para circular. Esto significa que los editores tienen una tarea más ante ellos (antes reservada sólo a los bibliotecarios): generar para cada una de las obras que publican una descripción en el formato que las distribuidoras, de ebooks o de papel, exijan.

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Políticas de información para la lectura y la cultura. Lluis Anglada

Políticas de información para la lectura y la cultura. Lluis Anglada

[El v. 23, n. 2 (marzo-abril de 2014) de la revista “El profesional de la información” tratará de Políticas de información. Paso a publicar por entregas mi contribución (4/6).]

El dominio emergente de lo digital reconfigurará las relaciones del ciudadano con la cultura y debe suponer más información y más capacidad de usarla para el ciudadano. Los espacios de uso libre de la información dentro de lo que han sido las bibliotecas hasta ahora deben extenderse al espacio virtual donde el ciudadano ha  de poder encontrar la información que rellena su ocio, le forma y configura su memoria. La biblioteca no edificio y sí organización ha de poder prestar libros digitales, ofrecer información digital para el uso de todos y garantizar que el acervo de lo nacido digital pasará a las generaciones futuras.
Para los ámbitos anteriores hemos afirmado que se daba coincidencia amplia sobre los objetivos finales. En este en cambio incluso estos pueden estar en entredicho ya que la información digital erosiona los modelos de mercado vigentes.

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