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«De la exclusión a la fama: los “no” a las novelas célebres», Hugo Vargas en Milenio

«De la exclusión a la fama: los “no” a las novelas célebres», Hugo Vargas en Milenio

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Gajos de un fructífero oficio. Reseña de Éxito de Iñigo García Ureta en Textos en solfa

Gajos de un fructífero oficio. Reseña de Éxito de Iñigo García Ureta en Textos en solfa

Publicar o no publicar. Esa es la cuestión. “Éxito. Un libro sobre el rechazo editorial” es un ensayo escrito por el editor, escritor y traductor Íñigo García Ureta que parte de dos planteamientos básicos: la realidad de la industria editorial no sólo es compleja, sino –por si aún tuviésemos poco–, también poliédrica. Autores, editores, lectores profesionales y público lector son las diferentes caras de un mismo proceso, que es el de publicar. A través de las páginas de este manual, Íñigo García practica el don de ponerse en el lugar de cada personaje del entramado editorial y nos describe, así, al autor plomizo, o al sensato  protector de su obra –aunque también al autor llorón y poco dado a la autocrítica. También merece su atención el abrumado editor, en tantas ocasiones atiborrado de temas logísticos y comerciales que se consideran necesarios para la difusión de la obra. En la misma cadena del proceso se encuentra el lector profesional, que hace lo que puede con la ingrata fórmula de horas de lectura / remuneración. Por último, el público lector, variado, caprichoso, seducido por la inercia e impredecible a partes iguales.

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Sobre Éxito de Iñigo García Ureta en Pretextos metaliterarios

Sobre Éxito de Iñigo García Ureta en Pretextos metaliterarios

En su reciente visita a Querétaro, el escritor Ramón Córdoba, editor en jefe de Alfaguara México, se refería al carácter humano de todo editor: “Los editores somos seres humanos que podemos acertar con un gran autor, pero también nos podemos equivocar rechazando quizás a un gran talento en potencia”.

Más que atribuirle toda la responsabilidad al editor, Córdoba coincide con el escritor, editor y periodista cultural español, Íñigo García Ureta, que el acto que efectúa el escritor al buscar un editor para que su obra sea publicada es similar al acto de conquistar exitosamente a una mujer. La analogía no es gratuita: “El éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo”, de acuerdo a la cita de Winston Churchill que recupera García Ureta a modo de epígrafe.

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El editor altavoz. En torno a “La máquina de contenido”, de Michael Bhaskar. Antonio Adsuar

El editor altavoz. En torno a “La máquina de contenido”, de Michael Bhaskar. Antonio Adsuar

El editor es, evidentemente, un eje central en el proceso de edición, un verdadero “man in the middle” y las mutaciones en su rol nos indican como la cadena de valor del libro se está transformando en red de valor a causa de la disrupción digital.

En este post tomaré como base para mis reflexiones el libro “La máquina de contenido” de M. Bhaskar. Estamos ante un texto interesante, diferente. Será nuestro libro del mes a partir del día 1 de diciembre por lo que no me extenderé aquí en su análisis.

 

Únicamente vamos a trabajar a partir de este escrito dos figuras-fuerza: el editor-filtrador y el editor-amplificador. La tesis de Bhaskar es sencilla en su formalación pero de una utilidad notable: si entendemos qué es realmente editar, si definimos “la idea platónica de edición” más allá de épocas y formatos, podremos desprendernos de lo accesorio y reinventarnospara ser editores en un siglo XXI cibernético.

En opinión del autor de “La máquina de contenido” existen dos formas clave de aportar valor por parte del editor: estamos ante un profesional que filtra y selecciona y, llevada a cabo esta tarea, amplifica aquello que ha superado la barrera pasando a formar parte de su catálogo.

Cegados por un bosque de libros de papel que da muestras de agotamiento, no podemos observar estas dos características “puras” del editor, que van más allá de cualquier época y formato. Aproximémonos a ellas para poder otear el horizonte futuro desde una  mejor perspectiva.

a)Filtrado: el editor colador

El editor es ante todo alguien que dice NO (este tema está muy bien tratado en “Éxito. Un libro sobre el rechazo editorial, editado por Trama). En la era de los primeros manuscritos gutenberianos el proceso de descarte-selección de material publicable se efectuaba de forma muy distinta a la actual.

 

Seguir leyendo en Libros de ensayo.

 

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Los libros tienen su destino

por Juan Ángel Juristo
Cuartopoder

Hace unos cuatro años un amigo, Manuel Ortuño,  que es editor, me pidió que le trajera de Roma, Totta colpa di Tordelli, un libro que causó en su momento un cierto revuelo en Italia y que publicó una editorial de clara tendencia anarquista. El libro trataba del rechazo editorial y de los tejes y manejes, de la corrupción un tanto tonta y miserable, que afecta al mundillo de los libros. El autor había puesto varios señuelos al crítico más eminente de Italia y a muchos grandes editores y, finalmente, reprodujo las cartas que unos y otros le habían mandado, cartas en las que se transparentaba la mala fe y, sobre todo, el desprecio con que era tratado aquel que mandaba un manuscrito. Hay que decir que lo que impactó al mundillo cultural italiano no eran las consecuencias que tales rechazos pueden provocar, al fin y al cabo el mundo es así, ni siquiera la endogamia un tanto cochambrosa que de la cosa se colegía, no, lo que escandalizó fueron los cargos atribuidos al gran crítico y que dejaban transparentar sus chanchullos. En una palabra, lo que el libro quiso denunciar se convirtió, o tempora, o mores, en un arma arrojadiza sobre el afamado crítico, y poco más, pasando a mejor vida aquello a lo que se quería poner en solfa. Hay que decir que del libro ya no se acuerda nadie y si se le recuerda a alguien de la pomada romana, que es como decir la pomada de las pomadas, se limita a sonreír con cierta condescendencia y poco más, como diciendo, “con la que está cayendo en Italia y tú me vienes con estas”.

Aquel amigo ha publicado ahora en España, Éxito. Un libro sobre el rechazo editorial, que ve la luz de la mano de Iñigo García Ureta, un escritor y traductor vinculado al sector editorial y que sabe de la cosa. Un libro insólito en España, pues es la primera vez que entre nuestros pagos se realiza un diagnóstico de un fenómeno oculto como si de una enfermedad vergonzosa se tratara, de la que nadie habla pero que cualquiera que haya tenido que publicar sabe que existe y ha padecido, la del rechazo de un manuscrito. García Ureta no es dado a lo italiano, su formación pasa más por el Reino Unido, y no le veo publicando en una editorial de las de combate. Por tanto, no se ha planteado una denuncia de situaciones concretas que a poco conducen  sino a la presentación, entre irónica y erudita, de una realidad empresarial, al modo como funcionan los departamentos de admisión de personal, salvo que aquí se trata de manuscritos literarios, desde la novela malísima de aquel que la única ilusión que tiene en la vida es la de verse publicado en papel hasta A la busca del tiempo perdido, rechazada por André Gide para la editorial Gallimard o el Ulises, de Joyce, que Virginia Woolf no quiso publicar en su editorial, la Hogarth Press, porque le parecía “una prosa de obrero”.
Las anécdotas de las que se hace eco el autor son múltiples, acertadas, y harán las delicias del lector, que se divertirá con ellas, convirtiendo una supuesta amargura en un aliciente para seguir insistiendo en la cosa. ¿El secreto? Leyendo el libro, Iñigo García Ureta demuestra no sólo el relativismo y la ceguera de muchos de los editores,  sino que presenta con veracidad aquel dicho latino de que Pro captis lectoris habent sua fata libelli, un dicho latino de Terentianus Maurus que viene a querer decir, “ Según la capacidad del lector, los libros tienen su destino” y de la que se sirvieron como cita  autores tan dispares como Walter Benjamin, James Joyce en una carta a sus editores o  Umberto Eco, que la introduce con mucha gracia en  El nombre de la rosa. Además, al estar estructurado en tono a un cuestionario que responden críticos, agentes literarios, algún que otro escritor, editores, desde Rafael Borrás o Manuel Rodríguez Rivero, pasando por Carmen Balcells, Paul Preston, Luis Magrinyá y Ana María Moix, el libro se centra en unos cuantos referentes esenciales que, luego, da paso a otras preguntas más inquietantes para el futuro del libro, como la proliferación de rarezas tales como el NaNoWriMo, siglas en inglés del Mes Nacional de Escritura de Novela en  la que cada participante se compromete a escribir una novela en treinta días, los que median entre el Día de Todos los Santos y el treinta de noviembre y luego es publicada, sin otra valoración, por no hablar del libro digital, una incógnita por la que todos apuestan de boquilla pero nadie se atreve a hincarle el diente.
Los pros y los contras de un fulgurante éxito, el amargo sabor del rechazo que luego llevará a la revancha más dulce… de todo hay en este libro, desde la constatación de que a pesar de vender miles y miles de libros Corín Tellado nunca fue valorada más allá de ser un fenómeno sociológico, y eso que Cabrera Infante y Vargas Llosa la cortejaron con pasión para introducirla en el mundo de las letras con mayúsculas, que es un modo de rechazo dulce y un tanto cómodo;  hasta  ese otro que tuvo que sufrir la misiva, tan elegante y perversa, de Samuel Johnson: “Eres bueno y original, pero cuando eres bueno no es original y cuando eres original no es bueno”. Definitivo. De cosas así está el libro lleno. Es de lo que trata.
La verdad es que al final siempre nos queda el consuelo de hacer del editor, mientras exista, el chivo expiatorio de nuestras frustraciones, habida cuenta de que ejemplos para denigrarlos, hay a montones, igual que razones. Ciryl Connolly, el legendario crítico británico, opinó en su momento que “así como los sádicos reprimidos se hacen policías o carniceros, así aquellos con un miedo irracional a la vida se convierten en editores”. El lo era, no de una editorial, como Eliot, pero sí de Horizon, una de las mejores revistas literarias británicas del siglo pasado. Seguro que rechazó montones de artículos. Sabía de qué hablaba.

 

Sobre el rechazo editorial

Sobre el rechazo editorial

El oficio de editor conlleva decir no a múltiples propuestas y, por tanto,equivocarse de cuando en cuando. A todos nos suenan cientos de historias sobre rechazos editoriales a manuscritos que más tarde alcanzarían la fama: algunas más conocidas, como las de En busca del tiempo perdido o La conjura de los necios; otras, como la que recibieron John Le Carré, Stephen King o el perro Snoopy, tal vez menos. Si bien hay en el mercado extranjero algunos libros que recogen unas cuantas anécdotas sobre el tema, no existía hasta ahora uno que además se «mojara» lo bastante como explicar sin pelos en la lengua qué es y en qué consiste el rechazo editorial.
toda la información sobre esta nueva entrega de la colección Tipos móviles, aquí.

Éxitos o fracasos

Euskadiko Idazleen Elkartea
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por Alex Oviedo
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Hace tres o cuatro años la editorial Bruguera lanzaba al mercado un título cuando menos sugerente: El arte de rechazar una novela, de Camilien Roy. En él, y con un humor rayano en la negrura, el escritor canadiense reunía casi un centenar de cartas de editores en las que comunicaban a un autor que le rechazaban su obra. Roy lograba crea una voz distinta para cada una de las 99 cartas (algunas tan hirientes como para llegar a decir “Por el bien de todos, haga usted el favor de dejar de escribir antes de que esto acabe mal”), y lo que es más difícil, elevaba la negativa a los altares del arte. Pongo como ejemplo el libro del norteamericano porque en breve estará en las librerías Éxito. Un libro sobre el rechazo editorial, de Iñigo García Ureta, que va a publicar Trama Editorial dentro de su colección ‘Tipos Móviles’.

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