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Juan Manuel de Prada. Augurios sobre el libro en XLSemanal. En torno a El fin de los libros

Juan Manuel de Prada. Augurios sobre el libro en XLSemanal. En torno a El fin de los libros

Si según la teoría de Helmholtz el sol es una esfera en proceso de enfriamiento, lo que permite calcular matemáticamente el fin del globo terrestre y de la raza humana para dentro de diez millones de años, ¿por qué no se podrá predecir que el libro, tal como lo conocemos, como innumerables cuadernos de papel impreso, plegado, cosido, encuadernado bajo una cubierta que anuncia el título de la obra pueda caer en desuso en tanto que intérprete de nuestras producciones intelectuales?». Esta pregunta, que parece formulada por uno de esos gurús de las redes sociales a los que los tontos escuchan con tanto arrobo y reverencia fue escrita hace casi siglo y medio por Octave Uzanne, un escritor francés del que acabo de leer un libro curiosísimo y muy recomendable, El fin de los libros y otros cuentos para bibliófilos (Trama Editorial, 2015). En el relato que brinda su título a la obra, Uzanne imagina a un erudito que predice la muerte de la imprenta, «que reinó de forma tan despótica sobre nuestros espíritus», y anuncia la desaparición de los libros, «objetos bastante anticuados y fácilmente reemplazables». Para este personaje de Uzanne el artilugio que acabará con el reinado del libro es… ¡el fonógrafo! (hoy diríamos el ‘audio-libro’), que a su juicio permitiría una modalidad de lectura mucho más cómoda. «El hombre ocioso -añade el personaje de Uzanne- rechaza cada vez más el esfuerzo y busca ávidamente lo que él considera cómodo, es decir todas las ocasiones para reducir en la medida de lo posible el gasto y el movimiento. (…) Coincidirán conmigo en que la lectura, tal como la practicamos hoy, no sólo exige a nuestro cerebro una atención continua que consume gran parte de nuestros fosfatos cerebrales, sino que además somete a nuestro cuerpo a cierto número de posiciones postrantes». Y concluye su alegato con una frase lapidaria que parece el lema de nuestra época: «Creo, pues, en el éxito de todo aquello que halague y fomente la pereza».

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