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Y aquí mi experiencia con un lector de libros electrónicos después de un mes. Julián Marquina

Y aquí mi experiencia con un lector de libros electrónicos después de un mes. Julián Marquina

En la lectura todo influye: las ganas que se tienen de leer, si el libro te engancha o no, el lugar donde se lee, si se está acompañado o solo en el momento de la lectura, el tiempo que tienes para leer… Y da igual que sea lectura en papel o lectura digital, la verdad es que a la hora de leer lo que quieres es adentrarte en una historia, aprender o informarte. Lo único que influye, también, en la digital es que el aparato te deje tirado y te quedes sin leer. Sí… también me ha pasado. Sé que con el libro en papel esto no me hubiera ocurrido.

¿Y por qué os cuento todo esto?… porque os quiero contar mi experiencia de un mes con un lector de libros electrónicos. Tras escribir el post “Las personas y el libro electrónico… una aventura de amor odio con final ¿feliz?” me vi en la necesidad de darle una segunda oportunidad tras 3 o 4 años de mi primera incursión en él. Tenía que empezar de cero… ya que el lector de libros electrónicos que tenía lo regalé al mes de tenerlo porque no le daba uso.

Primera cosa a tener en cuenta: No todos los libros electrónicos son igual de buenos ni tienen todas las funciones que crees necesitar. Digo esto porque el eReader que me compré era una maravilla, pero sin diccionario. Una colega del sector me dijo el otro día: “Lo que te has comprado no es un eReader”. Me hizo pensar en cuanta gente se comprará una castaña de eReader y abandonará porque no cumpla sus expectativas… y no hablo solamente de que tenga diccionario o no, ya que no influye en la forma de leer que traemos de herencia de la lectura en papel… sino del tema de los formatos compatibles, el tema de la pantalla y tono de las letras, si es compatible con el préstamo electrónico de mi biblioteca… Puede haber una gran lista de cosas a tener en cuenta cuando las personas lo único que quieren es leer.

Seguir leyendo en el blog de Julián Marquina.

Pero, ¿les gusta la lectura en papel o en pantalla? Gemma Lluch

Pero, ¿les gusta la lectura en papel o en pantalla? Gemma Lluch

Últimamente son muchos los artículos que leemos en revistas de índole diversa sobre los gustos de lectura. Concretamente, muestran resultados de algunos estudios en los que los adolescentes dicen preferir el formato papel para leer.

Ante estos datos, muchos nos preguntamos qué hay de cierto en todo eso. Francamente, no lo sé. Mayoritariamente se trata de encuestas, algunas de ellas realizadas (o pagadas) por entidades que tienen una postura clara hacia un formato u otro. En muchos casos, no podemos acceder a la investigación completa por lo que no sabemos qué margen de error puede tener la encuesta, a qué tipo de población concreta se ha realizado, en qué espacio, a qué horas, cómo era el cuestionario completo, etc.

Toda esta información nos mostraría un mapa más completo para poder tener una opinión fundada.

Pero más allá de esos datos, podríamos hacernos otras preguntas: ¿se les pregunta sobre los libros que roban en internet y que, posiblemente, conforman buena parte de su lectura en pantalla o solo sobre los que compran? Además, para comprar libros en una plataforma digital hay que tener una tarjeta de crédito para poder pagar o pedirla a los padres, ¿se tiene en cuenta este factor?

Seguir leyendo en el blog de Gemma Lluch.

Papel: 1 / E-book: 0. El apocalipsis que nunca llegó. Natalia Gelós en La Nación

Papel: 1 / E-book: 0. El apocalipsis que nunca llegó. Natalia Gelós en La Nación

Mientras caen las ventas de libros digitales en varios países, la profecía sobre el fin del papel está cambiando: la convivencia entre formatos será el signo de la lectura que viene.

Anunciaban un gran éxodo -algunos, todavía lo dicen-: lectores que, como manadas desbocadas, se lanzarían hacia los libros digitales y olvidarían para siempre la idea de la biblioteca material, de sus páginas subrayadas a mano, las flores secas, los papelitos que quedan guardados en los libros viejos. Por un tiempo, los números dieron la razón en Estados Unidos, donde el mercado editorial apostó el grueso de sus fichas a lo electrónico: mientras las ventas de e-books se disparaban, las de los libros impresos se estancaban y, en muchos casos, caían. La noticia de la quiebra de Editorial Fronteras en 2001 alimentó ese presagio apocalíptico.

Pero algo pasó. Como si en el último round, el cuerpo del viejo boxeador sobre la lona empezara a agitarse y a dar pelea otra vez. Este año, las ventas de libros digitales disminuyeron en Estados Unidos y empezaron a inaugurarse más librerías tradicionales. Los grandes sellos comenzaron a buscar espacio extra para guardar las futuras tiradas. Hachette amplió su almacén de Indiana, y Simon & Schuster, sus galpones de Nueva Jersey. Random House invirtió cerca de 100 millones de dólares para almacenamiento y para acelerar la distribución. Espacio físico y dinero: así puede medirse la apuesta por lo tradicional. El diario The New York Times prestó especial atención a esos datos, para ellos sorpresivos. Pero ¿de veras peligró alguna vez la existencia del libro tradicional? ¿Peligra aún? ¿Qué pasa en la Argentina? ¿Por qué, todavía, lo incierto es la única certeza? En definitiva, ¿el libro en papel y el electrónico protagonizan o no una batalla?

Leer artículo completo en La Nación

Dialogar con los textos: aprender a escuchar. Rafael Muñoz

Dialogar con los textos: aprender a escuchar. Rafael Muñoz

El silencio no es nunca el vacío, sino la respiración entre las palabras, el repliegue momentáneo que permite el fluir de los significados, el intercambio de miradas y emociones, el sopesar ya sea de las frases que se amontonan en los labios o el eco de su recepción, es el tacto que cede el uso de la palabra mediante una ligera inflexión de la voz, aprovechada de inmediato por el que espera el momento favorable. David Le Breton – 

¿Qué tienen en común la lectura y la escucha? ¿Cómo se liga aquella con la palabra pronunciada, esa que toma cuerpo en una voz, ya sea la propia o la de los otros?

Con estas preguntas comienza el libro del que quiero hablarles, pero antes de ponerme con ello, recojo un par de cuestiones más que plantea su autora, y que tienen mucho que ver con las anteriores:

¿Dónde se encuentra la lectura con esa palabra que no se dice pero se manifiesta a través de la mirada, los gestos, el cuerpo…? ¿Cuáles son esos otros códigos expresivos que establecemos para transitar los puentes entre lector y el texto en una doble dirección, y también entre los propios lectores?

Oír entre líneas, así se llama la obra de Cecilia Bajour, recoge un brazado (porque acoge) de escritos, fruto de conferencias impartidas por la autora en su país y en otros de la América Latina, con el objetivo de acercarse y cuestionar: ciertas zonas de las prácticas de lectura tales como la conversación literaria, la selección de textos, la cuestión del canon, la relación entre enseñanza y promoción, y el lugar simbólico y real de las bibliotecas en las escuelas.

Seguir leyendo en Salamancartvaldia el artículo de Rafael Muñoz.

 

Las personas y el libro electrónico… una aventura de amor odio con final ¿feliz? Julián Marquina

Las personas y el libro electrónico… una aventura de amor odio con final ¿feliz? Julián Marquina

No me gusta el rol de hater que algunos me han puesto con mi actitud en cuanto al libro electrónico, es más,me gustaría que triunfase porque eso significaría que triunfaría la lectura… pero tampoco quiero decir que el libro electrónico sea la leche y que crece y supera al libro en papel cuando no es cierto. No lo supera ni en índice de producción, ni en ventas, ni en niveles de lectura.

Bien es cierto que la lectura digital va creciendo poco a poco, y que poco a poco se va introduciendo en la vida de las personas… pero es que tiene un duro competidor: el LIBRO EN PAPEL. Duro competidor que la música o la fotografía digital no se encontró con sus hermanos en papel, y que ahora sí se está encontrando el periódico. Destaca El País que los lectores digitales se triplican en España en 4 años… sí, ahora hay un 17,7% de las personas que leyó en formato digital en el último año frente al 59% que lo hizo en papel.

Seguir leyendo en el blog de Julián Marquina

 

 

Prefiero no leer. Víctor Moreno en Nueva tribuna

Prefiero no leer. Víctor Moreno en Nueva tribuna

Padres, profesores, bibliotecarios, editoriales, libreros y sociólogos en general se preguntan muchas veces que cómo es posible que los adolescentes no lean. Peor aún: que digan que prefieren hacer cualquier otra actividad antes de perder el tiempo con un libro.

El sector adulto no entiende que una actividad que produce tanto bien en el cuerpo y en el alma la rechacen sin sentir remordimiento alguno. Es uno de los fenómenos sociológicos existentes más paradójicos. Pues si la lectura nos hace mejores personas, más creativos, más críticos, más demócratas, más inteligentes, más solidarios, más éticos y, para colmo, cura la depresión, reduce el estrés y previene contra el Alzheimer, es del género idiota no cultivarla a todas horas del día, del mes y del año, en la sala de estar, en el baño y en la cama, paseando y en reposo tendido prono o supino.

Leer artículo completo en Nueva tribuna

Somos lo que leemos. Fernando J. López

Somos lo que leemos. Fernando J. López

Una vida nunca es suficiente. Por eso necesitamos la literatura. Porque en sus páginas encontramos todas esas otras vidas que deseamos sentir. Y por eso, desde las aulas, es tan intenso el esfuerzo docente por transmitir esa pasión a los alumnos. Porque cada poema, cada relato, cada novela les ofrece instrumentos con que construir su propia realidad. La que ellos elijan. Una realidad que nacerá en ese momento mágico en el que la fantasía de las palabras escritas se funde con nuestros propios sueños. Ese instante en que los lectores somos también autores, pues es nuestra mirada la que crea la acción y somos nosotros los que, con nuestra lectura, la protagonizamos.

Seguir leyendo en Culturamas.

 

Un libro es un libro pero ¿qué es un libro? Verónica Juarez

Un libro es un libro pero ¿qué es un libro? Verónica Juarez

¿Qué es un libro? podría parecer una pregunta un tanto extraña o incluso necia en un blog que habla de lectura en pantalla y, por ende, de libros (aunque no exclusivamente). Resulta, sin embargo, que hace unos días charlaba con Alejandro Piscitelli sobre la lectura en pantalla y lo que hoy en día se considera lectura, en aquel momento me hizo una pregunta que hasta ahora me sigue dando vueltas: ¿qué es lo más extraño que he se podría hacer con la lectura en pantalla?

Seguir leyendo en Leer en pantalla.

Pero, ¿existe alguna manera de promocionar la lectura? Joaquín Rodríguez

Pero, ¿existe alguna manera de promocionar la lectura? Joaquín Rodríguez

Hoy se celebra el Día internacional de la Alfabetización y, en palabras de la directora de la UNESCO, el aprendizaje de la lecto-escritura resulta decisivo para formar a personas críticas, conscientes de los desafíos a los que se enfrenta nuestro mundo en el siglo XXI, especialmente aquellos que atañen a la sostenibilidad, que es tanto como decir todo y no decir nada.

Uno de los fundamentos de cualquier sociedad democrática es el de auspiciar una educación estrictamente igualitaria que promueva la igualdad de oportunidades y el desarrollo de los talentos y competencias de cada individuo. La lecto-escritura es, sin duda, con la aritmética, uno de los fundamentos tradicionales sobre los que se construye ese individuo teóricamente crítico y consciente, una de las herramientas que nos permite cobrar conciencia del mundo e intervenir en consecuencia. La lectura es, qué duda cabe, uno de los fundamentos de la democracia, pero hoy sabemos, además, que existen otras alfabetizaciones aparejadas y necesarias, propias del siglo XXI, y que son tanto o más necesarias que las tradicionales, bien nos refiramos al ámbito de lo digital, bien al de las competencias específicas de nuestro siglo.

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Políticas de información para la lectura y la cultura. Lluis Anglada

Políticas de información para la lectura y la cultura. Lluis Anglada

[El v. 23, n. 2 (marzo-abril de 2014) de la revista “El profesional de la información” tratará de Políticas de información. Paso a publicar por entregas mi contribución (4/6).]

El dominio emergente de lo digital reconfigurará las relaciones del ciudadano con la cultura y debe suponer más información y más capacidad de usarla para el ciudadano. Los espacios de uso libre de la información dentro de lo que han sido las bibliotecas hasta ahora deben extenderse al espacio virtual donde el ciudadano ha  de poder encontrar la información que rellena su ocio, le forma y configura su memoria. La biblioteca no edificio y sí organización ha de poder prestar libros digitales, ofrecer información digital para el uso de todos y garantizar que el acervo de lo nacido digital pasará a las generaciones futuras.
Para los ámbitos anteriores hemos afirmado que se daba coincidencia amplia sobre los objetivos finales. En este en cambio incluso estos pueden estar en entredicho ya que la información digital erosiona los modelos de mercado vigentes.

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