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Manuel Bragado. Su opinión sobre 'La cara oculta de la edición'

Manuel Bragado. Su opinión sobre ‘La cara oculta de la edición’

Temos comentado en anotacións anteriores novidades da magnífica colección «Tipos móviles» de Trama Editorial dedicada a abordar temas de edición, libro e lectura. Como sucedera co libro sobre os almacéns de Amazon, chega tamén de Francia, o país no que máis se debate e reflexiona sobre o futuro do libro, La cara oculta de la edición, un ensaio de Martine Prosper, traballadora de Castermen e secretaria xeral de CFDT Livre-Edition, principal sindicato francés do sector. Prosper presenta un completo informe (pechado en 2011) sobre a situación do sector da edición en Francia (edición, distribución e libraría), salientando a situación de precariedade dos seus traballadores e traballadoras.

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La cara oculta de la edición

La cara oculta de la edición

 

INTRODUCCIÓN

 

    Cuando se habla del mundo editorial pensamos en Saint-Germain-des-Prés, en un oficio dominado por las grandes pasiones, en verdad pobre pero no por ello menos fascinante y prestigioso. Cuando se habla del mundo editorial nos centramos en la imagen que la profesión ofrece de sí misma y que los medios se encargan de difundir ampliamente.

        Una imagen un tanto caduca, artesanal, un mundo en blanco y negro. Y bien, no, no es eso: la edición es un sector de actividad dinámico, que vive con su tiempo y que abarca materias tan distintas como la literatura juvenil, las guías prácticas, los libros escolares, el cómic o las ciencias humanas. Un mundo en el que grandes grupos se codean con empresas minúsculas. Una economía de prototipos –cada una de las 40.000 novedades publicadas al año es un proyecto en sí mismo –, de equilibrios frágiles, pero también rentable. En el que la hiper concentración ha engendrado, en estos últimos veinte años, mastodontes de talla europea e internacional; en el que los procesos de producción, del manuscrito al objeto libro, se han desmaterializado hace tiempo (antes incluso de hablar del libro electrónico), provocando una formidable transformación de los oficios del libro, fuente de rentabilidad pero también de estrés y de malestar. Porque el ámbito de lo social es, sin lugar a dudas, el lado oscuro de esta empresa cultural en la que trabajar es un privilegio quese paga caro. Los salarios siempre han sido bajos, hoy en día lo son todavía más, y los empleos están cada vez menos cualificados en relación al nivel de estudios exigido. Porque, además de los 13.000 empleados del sector, están todos los otros: autónomos,«derechos de autor*», trabajadores temporales… Eslabones indispensables de la cadena que se ven obligados a plegarse al «acuerdo amistoso», a la demanda del sector, a la buena voluntad del cliente. En los primeros eslabones de la cadena están también los autores, cuyos derechos se ven mermados con el descenso de las ventas por título. Y, por último, los traductores… esos autores en la sombra… Todos ellos constituyen la materia prima indispensable para la realización de ese objeto único que es el libro. Todos acaban por darse de bruces contra ese mismo cinismo que concibe lo humano como un «coste» a reducir, sea como sea, y que nada tiene que ver con los valores humanistas de que la profesión hace gala.
        ¿El libro o los libros? La diversidad editorial constituye la verdadera riqueza de la edición, y también su fragilidad. Novelas, diccionarios, libros de arte, documentos, ensayos, poemas: cada materia posee sus particularidades económicas, su saber hacer propio, y cada una de ellas merecería sin duda un estudio aparte. Sin embargo, el sector en su conjunto obedece a reglas comunes a todos los actores de la denominada «cadena del libro», desde el editor al librero pasando por la red comercial y el distribuidor. Es importante tratar de comprender en primer lugar este mecanismo, evaluarlo críticamente, porque sus exigencias condicionan la pervivencia de la diversidad de los libros. Por otra parte, la realidad de las pequeñas editoriales se encuentra en las antípodas de la de los grandes grupos; por desgracia, faltan datos fiables y precisos para conocer mejor el cambiante mundo de la micro edición, cuya imagen sigue siendo un tanto vaga. La mayoría de los estudios estadísticos se refieren, en cambio, a los grupos más grandes, por lo que esa realidad más conocida suele considerarse representativa de la totalidad del sector. La misma distorsión y las mismas limitaciones se dan a la hora de observar el paisaje editorial de otros países.
¿Cuál es el futuro de la edición? La revolución digital, que se viene anunciando en los últimos diez años, alimenta todo tipo de especulaciones. En 2011 apenas si comenzamos a ver un poco claro entre los prejuicios, la mucha fantasía y las evoluciones probables.
En estos momentos se impone la prudencia y ya casi nadie se aventura a anunciar la muerte del libro. Y menos en un contexto de crisis en el que la edición parece menos afectada que otros sectores por el retroceso del consumo. ¿Será el libro un valor refugio en tiempos inciertos? Así y todo, habría que afinar este análisis, no sea que el éxito de unos cuantos bestsellers nos impida ver todo un bosque de obras mal vendidas; claro que hay ramas del sector, y empresas, que sufren más que otras. Además, la crisis suele dar
Donde más duele: vida media de los libros cada vez más corta, tasas de devolución en aumento, agravación de las dificultades de los libreros… Como en el resto de la actividad económica, casi desearía uno que la crisis fuera la ocasión para hacer tabla rasa, para frenar esta huida hacia adelante que es la sobreproducción y para restablecer equilibrios duraderos que permitan devolver su valor a los contenidos, redescubrir el sentido de un oficio constreñido por las exigencias financieras y volver a poner el factor humano en el centro de todo el proceso.
Este libro tiene por vocación desempolvar la imagen que se tiene de un sector, el de la edición, dominado hace tiempo por métodos de gestión modernos; de un oficio, el editorial, que es también un negocio, pero no por encima de todo. Pretende también situar la problemática social en el centro del debate sobre el futuro de la edición. Me he basado para ello en mi doble experiencia: profesional, en Gallimard Jeunesse, Bordas y Casterman, del grupo Flammarion; y sindical, como responsable de la principal organización del sector, la CFDT, que defiende los intereses de cualquier categoría profesional, asalariados o no. Está destinado a aquellos que aman el oficio pero que no toleran la injusticia; a los sindicalistas en lucha contra la precariedad que gangrena el sector; al conjunto de profesionales cuyo compromiso colectivo es indispensable.
Y para terminar, a todos los aspirantes, estudiantes, becarios tentados por la aventura editorial, a los que no podemos dejar de recomendar que se acerquen y vean su cara oculta.

 

Libro: La cara oculta de la edición
Autor: Martine Prosper

ISBN: 978-84-92755-55-4
Precio: 16,00€

 

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La cara oculta de la edición

La cara oculta de la edición

Este «Édition : l’envers amer du décor», artículo que publicó Martine Prosper en Le Monde a finales del 2008 y en el que analizaba los entresijos de la compra del segundo grupo editorial francés, Éditis, por parte de Planeta, fue el origen de su libro «La cara oculta de la edición».


Édition : l’envers amer du décor

 

Martine Prosper
Éditrice Casterman (groupe Flammarion)
Secrétaire générale du Syndicat national Livre-Édition CFDT

En ces temps de rentrée littéraire, il est d’usage de compter le nombre de nouveaux romans, de s’inquiéter de ce grand gâchis papivore et si peu « durable », de verser en passant quelques larmes sur la survie toujours plus menacée des librairies indépendantes. Le tout sous l’ombre inquiétante du grand ogre numérique, dont nul ne sait s’il parviendra à en finir avec ce bon vieux livre !
Cessons, une fois pour toutes, d’accréditer l’image héroïque que la profession aime à donner d’elle-même : celle d’une entreprise peu rentable, en un mot culturelle, toute entière vouée au service de l’humaine cogitation.  Oui, l’Édition est une activité économique stable, concentrée en groupes de taille européenne, et suffisamment profitable pour que des fonds d’investissement s’y impliquent. Qu’on en juge par ce qui vient de se passer chez Éditis, le 2e groupe français. Racheté en 2004 par le fonds Wendel pour 650 millions d’euros, il est revendu un peu plus de trois ans plus tard pour plus d’1 milliard au groupe espagnol Planeta.  Soit une très honnête plus-value de 350 millions d’euros, au bas mot ! Peu rentable, l’Édition ?
Le scandale éclate lorsque la presse révèle, qu’au passage, une poignée de dirigeants se sont partagé la coquette somme de 37 millions d’euros d’euros. Pour les 2500 salariés du groupe, qui sortent de trois ans de rigueur salariale et de stress effréné… rien, bien sûr. Philanthropes, les grands patrons d’Édition ?
Selon le système dit de LBO (Leverage Buy Out), le PDG du groupe a investi quelque 700 000 euros en 2004. Jackpot en 2008 : 11,3 millions de retour sur investissement !  Le système est légal, dit-on, et s’apparente à une sorte de pari sur la profitabilité à venir de l’entreprise. Au-delà de l’immoralité choquante de l’affaire, posons-nous la question des moyens utilisés par ce PDG pour réussir son pari.

Durant ces trois années, Éditis a mené une stratégie offensive et très concurrentielle, achetant le peu d’entreprises disponibles sur le marché (Cherche Midi, Gründ, DNL…), « cassant » les prix de la distribution pour attirer de nouveaux clients éditeurs, et pressurant au maximum sa masse salariale via des salaires au rabais et des augmentations ridicules. Mais c’est surtout l’incontestable dynamisme des entreprises du groupe qui a fait la différence et le résultat d’Éditis (+ 16 % de chiffre d’affaires en 2007). Dans l’économie du livre qui, rappelons-le, est une activité de prototype, la matière première est humaine : d’un bout à l’autre de la chaîne, ce sont des femmes et des hommes qui, de l’idée de départ à l’objet physique, du travail éditorial proprement dit aux modes de diffusion et de distribution, construisent la réalité de ce produit unique qu’est le livre. Dans ces conditions, on comprend d’autant mieux l’amertume des salariés d’Éditis : c’est bien leur travail qui a permis la plus-value de la vente de leur groupe… et l’enrichissement des dirigeants. La simple reconnaissance de cette évidence a fait l’objet d’un bras de fer de plusieurs mois, gagné par les organisations syndicales – elles obtiendront au final 1500 € pour tous, un calendrier de négociations salariales en septembre et le principe d’un intéressement au résultat du groupe.
C’est bien le même problème de reconnaissance qui fut au cœur du mouvement de grève « historique » au siège de Flammarion le 13 juin dernier. Motif du courroux : après une excellente année 2007 (+ 8,6 % de CA, + 25 % de résultat d’exploitation, + 10 % de résultat net), la direction de ce groupe racheté en 2000 par RCS (Rizzoli Corriere della Sera) a accordé une augmentation très inférieure à l‘inflation, refusant aux délégués syndicaux le principe même d’une prime d’intéressement au résultat. Et pourtant, là encore, tout le monde n’est pas logé à  la même enseigne, puisqu’une partie des dirigeants bénéficient d’une enveloppe de primes bien supérieure au total de l’augmentation générale. Déni similaire dans l’ensemble de la branche professionnelle, où le Syndicat patronal (SNE), qui représente les grandes entreprises du secteur, s’emploie depuis plusieurs années à maintenir la moitié des coefficients de la grille conventionnelle en dessous du SMIC, ce qui a pour effet de tirer l’ensemble des salaires d’embauche vers le bas, particulièrement ceux des cadres, majoritaires dans le cœur de métier. « Bac + 5 / 1280 € nets ! » ou encore « Intellos et smicard / L’avenir dans l’Édition ?! », dénonçaient les pancartes de manifestants Flammarion en colère… Argument rabâché du côté patronal : de par son prestige, le secteur n’a pas de problème de recrutement, peu d’offres d’emploi et beaucoup de demandes, alors pourquoi payer plus… Cyniques, les employeurs de l’Édition ?
« Tout le monde n’a pas vocation à créer de la valeur ajoutée », déclarait la zélée directrice de communication d’Éditis pour justifier l’invraisemblable « cagnotte » de ses dirigeants. Bel aveu, en tout cas, du mépris dans lequel sont tenus les salariés, travailleurs à domicile, indépendants, auteurs et autres petits soldats du livre, tout juste bons à servir de chaire à spéculation.
Mais tout n’est pas perdu. Car il y a encore, dans ce métier, des professionnels qui aiment ce qu’ils font, croient en l’avenir des livres et s’emploient à faire mentir les sombres prophètes. La preuve, ils ont jusqu’alors subi sans broncher petits salaires et grosse pression… Sauf qu’une ligne rouge vient d’être franchie. Une grogne sociale passagère ? Non, le début d’une prise de conscience.


Libro: La cara oculta de la edición
Autor: Martine Prosper

ISBN: 978-84-92755-55-4
Precio: 16,00€

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La cara oculta de la edición

La cara oculta de la edición

“La crisis del libro es una enfermedad crónica,
está en su propia naturaleza. Sufre de ella
desde su nacimiento, vive de ella y vivirá de ella.
No se curará ni morirá de ella: es inmortal.”
HENRI BAILLIÈRE, libraire-éditeur XIXª
Una larga trayectoria en el mundo de la edición, y su labor al frente de la principal organización sindical del sector en Francia, colocan a Martine Prosper en una posición privilegiada desde la que dar cuenta de las “entrecajas” de una actividad editorial que, en demasiadas ocasiones, se complace en su propio mito.
Consciente de la imperiosa necesidad de abrir espacios de reflexión, análisis y debate en un ámbito en continua transformación, la autora aborda de manera contundente y lúcida algunos de los males endémicos que no por ocultos dejan de formar parte de esa actividad cultural y empresarial: la precariedad laboral, una lógica financiera implacable, el horizonte siempre en el corto plazo…
 La cara oculta de la edición, cual “recto verso”, lleva a cabo una necesaria, y por eso mismo a veces incómoda, tarea de despojar cierto glamour atribuido a los oficios del libro, haciendo hincapié en la brecha entre el mito y su realidad social subyacente. Editores, libreros, escritores, traductores y correctores se reconocerán, sin duda, en estas páginas.
     Martine Prosper ha trabajado en el mundo editorial desde el año 1981, en Gallimard Jeunesse, Bordas y, actualmente, en la editorial Casterman del grupo Flammarion. Su labor como secretaria general de la CFDT Livre-Édition, principal sindicato en el sector editorial francés, le ha permitido seguir muy de cerca su evolución económica, social y laboral en los últimos años. En 2008, a raíz de la compra de  Editis por el grupo español Planeta, publicó en Le Monde un artículo de amplia repercusión titulado “Édition, l’envers amer du décor”. Más tarde vería la luz el libro homónimo.
Autor: Martine Prosper
Traducción: Gabriela Torregrosa
104 p.p.