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El cuidado editorial durante la producción de un libro. Mariana Eguaras

El cuidado editorial durante la producción de un libro. Mariana Eguaras

El cuidado editorial procura atender a la lengua, al lenguaje y a la composición tipográfica de un original para transformarlo en libro. Se trata de respetar el trabajo del autor y ofrecerle un producto digno al lector.

Es muy probable que ya sepas que he publicado un libro. Y que se llama Publicar con calidad editorial – Cuatro pilares de la producción de un libro. Tranquilos todos, no daré la lata con que lo compres (pero si lo haces te lo agradezco enormemente). ?

En esta entrada ya hablé de los procesos que aportan calidad editorial a un libro. Se trata de la edición, la corrección, el diseño y la maquetación. En cada uno de estos procesos se cuidan aspectos como la lengua y la tipografía, entre otros muchos, para cumplir unos requisitos mínimos de calidad en la producción del libro.

Pero el cuidado editorial no se debería poner únicamente en los libros; también debería aplicarse a cualquier tipo de publicación, como un catálogo, un informe o una revista, e, incluso, a piezas gráficas como folletos, marcapáginas, anuncios, etc.

¿El cuidado editorial es sinónimo de calidad editorial? ¿Qué implica uno y qué el otro? Lo que yo considero qué es una u otra expresión es lo que explico en los próximos párrafos.

Seguir leyendo en el blog de Mariana Eguaras.

 

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Fuego en la biblioteca. Jaime Fernández Martín

Fuego en la biblioteca. Jaime Fernández Martín

En un artículo publicado en 1930 Aldous Huxley arremetía contra el abaratamiento del papel para el que propuso un impuesto del 4.000 o 5.000 por ciento con el objetivo de restringir la producción al por mayor del material de lectura de una calidad inferior. El efecto inmediato de tal medida sería la revalorización de los libros, tanto como lo fueron en las épocas clásicas y medievales, siendo atesorados con un cuidado piadoso y estudiados con fervor. La escasez redundaría en la recuperación de la pasión por la literatura y en el “respeto casi religioso por la cultura que distinguía a los hombres de otros tiempos”. Tachaba de vicio el hábito de leer demasiado y sin sentido. Lo comparaba con el consumo de una droga. “No leemos para enriquecer nuestras almas sino para matar el tiempo y distraer la percepción”. ¿Qué diría hoy de la lectura masiva y líquida en versión digital?

Huxley imaginó una suerte de distopía en la que la piratería de textos de Shakespeare se convierte en una de las profesiones más rentables y los corredores de libros desembarcan cargamentos con obras de Homero y Dante a las puertas de cuevas solitarias mientras policías armados patrullan los campos a la caza de fábricas de papel ilegales y de ejemplares clandestinos de Platón y Spinoza.

Seguir leyendo en el blog En lengua propia. Ideas sobre cultura literaria.

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La cantidad de títulos publicados al año no es un indicador de fortaleza editorial, ni del nivel de lectura de un país. Guillermo Schavelzon

La cantidad de títulos publicados al año no es un indicador de fortaleza editorial, ni del nivel de lectura de un país. Guillermo Schavelzon

No es una novedad que las estadísticas se utilizan para demostrar lo que a cada cual le conviene. No podemos evitar que lo hagan los políticos, como tampoco podemos evitarlos a ellos, pero entre profesionales del sector editorial nos conviene utilizarlas con la mayor responsabilidad que sea posible.

Es habitual que se mencione el número de títulos publicados al año, para mostrar la potencia editorial de un país y su nivel cultural. Pero esta cantidad poco tiene que ver con el estado de salud de la industria editorial ni con los índices de lectura.

El número de títulos publicados es una cifra bastante precisa, desde que todos los libros requieren un número de ISBN (International Standard Book Number), convención internacional que no sólo cataloga sino que es la que genera el código de barras, base del manejo informático de los movimientos físicos de libros en las editoriales y en las librerías. Un libro sin código de barras es invendible en las librerías, porque no se puede registrar. Su aceptación internacional es tan absoluta, que hace confiable la información que ofrece.

Lo que realmente indica el tamaño, la fortaleza o debilidad de un mercado editorial, es cuántos ejemplares en total se publican cada año. Esta es la diferencia fundamental. No considerarlo así nos llevaría a conclusiones muy alejadas de la realidad. Como por ejemplo:

Seguir leyendo en el blog de Guillermo Schavelzon.