A favor del erotismo

jean-jacques_pauvert
por Anna Caballé
Las interesantes memorias del francés Jean Jacques Pauvert facilitan una reflexión sobre el papel que ha tenido para sí mismo y para la cultura francesa del siglo XX su labor como editor, muchas veces clandestino, de literatura erótica: el marqués de Sade ( buque insignia de su catálogo, con la edición de su obra completa), el Apollinaire de las 11.000 vírgenes, Bataille y una larga relación de títulos que avalan no solo su interés por el tema, sino también el empño que puso en combatir la cultura de las conveniencias sociales.
           Pauvert defiende en la La travesía del libro un erotismo que lejos de necesitar la representación de escenas demasiado directas o escabrosas, saca un gran provecho del equívoco y la insinuación, pero, al mismo tiempo. es capaz de abotdar libremente la expresión del universo sexual. Sin paños calientes.
              ¿Por qué hay que corregir aquellos comentarios de nuestros clásicos que no se ajustan a los patrones de estilo?, se pregunta defendiendo su edición íntegra, en 1948, de unas cartas inéditas de Flaubert. Si en 1851 el novelista escribía: «Me jode comer, vestirme, estar de pie», ¿por qué obligarle a escribir «es un suplicio comer»?

LLAGAS DEL CORAZÓN
Y si Flaubert escribió: «¿Crees que no se me empalma como a otro?», ¿por qué sustituir la frase por «crees que carezco de vigor»?. ¿Por qué suprimir por completo la reflexión de Flaubert «Hay que temer menos a la sífilis que a la pasión. Las llagas de la polla cicatrizan, las del corazón, no»?
              Uno de los capítulos más interesantes del libro es el relacionado con la publicación en 1954, de la novela Histoire d´O, escrita por una mujer. Dominique Aury, que solo al final de su vida admitió su autoría, en una entrevista realizada por The New Yorker. Pauvert protegió siempre el anonimato exigido por Aury, a pesar de las presiones judiciales recibidas, pues el libro causó un gran revuelo. No supuso el éxito comercial que se esperaba, ya que los libreros no se atrevieron a exponerlo en sus mostradores de novedades, vendiéndose furtivamente en las trastiendas. Sin embargo, la forma en que se desarrollaron los hechos dio pie a que Pauvert percibiera el duro trato que sufrían las mujeres en los círculos culturales si osaban a escribir piezas eróticas. Todo el mundo estaba dispuesto a aceptar la crudeza expresiva de un Jean Genet, por ejemplo, pero la misma gente se mostraba incrédula y escandalizada ante la posibilidad de que Histoire d´O fuera un libro de autoría femenina.
VIDA PRIVADA
Siendo las memorias de Pauvert un recorrido por la trayectoría de alguien que se hizo editor llevado de su interés por una literatura inaccesible en su juventud, y siendo también una justificación intelectual de ese interés, compatible con su edición de obras eruditas, el autor no hurta al lector -¿cómo hacerlo en su caso?- pinceladas de su vida privada. Lo  más significativo es su relacion extramatrimonial con la activista del feminismo Régine Deforgues, a la que dedica un capítulo escrito con cierta mordacidad, a raíz de sus declaraciones sobre lo difícil que resultó la relación con un hombre que nunca renunció a su matrimonio. «Eran como dos vidas paralelas sobre las que yo evitaba reflexionar», se justifica Pauvert.
                  En todo caso, él reconoce su gusto por la seducción: «Me gusta gustar». Una preferencia, un punto libertina, muy acorde con alguien que comprendió la necesidad que tiene el individuo de explorar el insondable núcleo de noche que le habita. Y procuró con sus publicaciones que esa oscuridad fuera menos profunda.
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